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Apreciación

Estoy en un matrimonio fantástico ya hace mas de 15 años, pero no voy a endulzar el hecho de que el matrimonio requiere sacrificios vitales para los hombres y que ninguna mujer puede entender o apreciar por completo. No estoy en contra del matrimonio, sino en contra del matrimonio desinformado, optimista, como-no-lo-viste-venir, impulsado por la uniquitis, inducido por la vergüenza, destinado a la bancarrota, marcando a tus hijos de por vida. Estoy en contra de ese matrimonio.

A las mujeres les encanta cuando te da por sentado. Se que suena raro, pero es cuando no te esta adulando constantemente y ya estas en tu décimo año de matrimonio y ya es parte de la conversación normal. “Ok, te amo, chau” es el cierre de todas las llamadas. No estas pensando en eso, porque no necesitas. Si te estas preguntando “¿Cómo saber cuándo me ama?”. No estas en un matrimonio saludable. Solo cuando se elimina esa familiaridad y confort cotidiano, es cuando ella puede apreciarte. Una vez que el amor se vuelve ordinario, la mujer rara vez lo expresa abiertamente – de hecho se espera que vos seas el que lo exprese – así que tenes que buscarlo de forma oculta.

Toda esa pelotudez de flores que lees en las tarjetas o ves en el Día de los enamorados o en tu aniversario fue escrito por alguien mas. Y si bien es lindo tener esos gestos ocasionales de apreciación, es mas importante ver el bosque detrás de los arboles. Los actos individuales de afecto no suman tanto como lo que ambos hacen en el día a día. Lo importante es la relación que tienen después de compartir tu desayuno numero 300 un sábado a la mañana mientras los chicos pelean por el control de la TV y ustedes hablan sobre qué facturas pagar primero y si el pasto hay que cortarlo esta semana o no, eso define el amor y el matrimonio. Si precisamente el tipo de cosas que nunca pensarías cuando la estas poniendo en su lugar o considerando subirla en tu categoría de plato.

De esto se trata el matrimonio; no es necesariamente aburrido (aunque a menudo lo es), sino ordinario. Es normal, común, o al menos se convierte en eso. Pensá en cuanta gente en el mundo vivió, se casó y murió haciendo exactamente lo mismo que vos. Esa es la verdadera prueba del matrimonio que nadie que no la haya experimentado antes puede encontrarle un verdadero sentido. La idea “feliz” es que tenes que “mantenerlo fresco” al matrimonio, pero incluso después de una noche de frescura, cuando la lencería ya está en el cesto de la ropa y vas a buscar a los chicos a la casa de la abuela la mañana siguiente, volvés al matrimonio rutinario que siempre tuviste. Esta es la mierda que nadie te cuenta cuando te venden el objetivo del matrimonio – el sentimiento de “¿Y ahora qué?” que viene inmediatamente después de que encontraste a LA INDICADA que estabas buscando, o el de “hice lo correcto” al casarte con ella porque de repente redescubrió la religión DESPUÉS de una maratón sexual de tres meses que termino en un embarazo (y no, no es lo que me sucedió a mi).

Apreciación

Creo que la mayor mentira que los hombres se dicen a si mismos es la de que eventualmente la mujer va a terminar apreciando los sacrificios que hace. Aprendetelo ahora mismo, nunca lo va a hacer. No lo hace porque las mujeres no tienen la habilidad de darse cuenta, y mucho menos de apreciar los sacrificios que hace el hombre para facilitar su realidad. Incluso la mujer mas iluminada, y apreciativa que conozcas opera en una realidad femino-centrica. Que los hombres hagan sacrificios personales por honor, respeto y amor son algo habitual. Se supone que haga esas cosas. ¿Sacrificaste tus ambiciones y potencial a cambio de darle una mejor vida a ella? Se suponía que hagas eso. ¿Resististe la tentación y no te acostaste con esa secretaria sexy que estaba lista para un polvo? Se supone que lo hagas. Tus responsabilidades para mantener el matrimonio, el hogar, la familia, etc, son cosa habitual – son lo esperado. Solo se los aprecia cuando están ausentes.

Esta es la totalidad de la realidad femino-centrica. Los hombres solo existen para facilitar la realidad femenina, y cualquier hombre que disputa esto (o que se anime a analizar sus aspectos) no es por lo tanto un “hombre”. Incluso el rebelde mas egoísta entre los hombres solo se define como rebelde porque no obedece las practicas comunes de los “hombres” en una realidad definida por la mujer. Irónicamente es justamente este rebelde quien es apreciado por el femenino por encima de aquellos hombres que si cumplirían con esa realidad (o incluso que la promueven).

El concepto de apreciación encaja muy bien en un montón de otros aspectos de las relaciones entre los géneros.

Por ejemplo en este hilo de conversación de El Hombre Maduro; asumí por un momento que un hombre de 40 años que tiene la posibilidad de salir con mujeres mas jóvenes “hace lo correcto” y busca relacionarse con una mujer de su propia edad. ¿Sería apreciado por haberle dado una nueva chance a una mujer mayor? ¿O se lo vería como que esta haciendo lo que se esperaba de él?

¿Sería apreciado el hombre que se casa con una madre soltera y la ayuda a criar el hijo de otro hombre? ¿Tendría aunque sea alguna influencia en la estimación que hace la mujer de su carácter, o simplemente estaría el hombre haciendo lo que se esperaba de el? Esta cuestión de la apreciación es el verdadero dilema del Caballero Blanco.

Las relaciones no son un trabajo

La familiaridad alimenta de hecho el menosprecio… y la mediocridad, y la rutina, la banalidad, la ordinariez… y es por eso por lo cual tantos matrimonios terminan en el tacho. Tanto hombres como mujeres se dejan estar.

El meme de “Las relaciones son un trabajo” es una Convención Social. ¿Cuántas veces escuchas a los hombres decir esas palabras? Esto termino filtrándose en la consciencia popular incluso entre los hombres. Para los hombres en una relación que adhieren a esto, especulo también que muchos de ellos están en una relación donde ELLOS son los que “hacen el trabajo” para la mujer quien a cambio los puntúa, por así decirlo. Y de los hombres solteros que adhieren a esta mitología, cada uno de ellos tuvo que ser condicionado por las mujeres para creer que este es el caso cuando se está en una relación. Las raíces de todo surgen de la creencia equivocada de que tanto las acciones de los hombres como sus sacrificios pueden ser apreciados en algún momento por las mujeres.

¿Cuál sería el mejor método para lograr que un hombre cumpla con la idealización que tiene una mujer sobre cómo debería ser su pareja perfecta (sin tomar en cuanta cuan retorcida y complicada sea esa definición)? Las mujeres creen en “arreglar”. “Sería perfecto si solo _____”, también dicen cosas como “estoy trabajándolo”. El problema es que cuando el condicionamiento pasa de “estoy trabajándolo” a “estamos trabajando en nuestra relación” es porque el hombre internalizó el relato de ella como propio. Es acá de donde deriva la mitología de “Relaciones como trabajo”. ¿Cuán a menudo es la mujer la que tiene que ‘trabajar’ para la relación?. Y si es ella, la terminología de la relación y las asociaciones cambian. ‘Trabajo’ implica que un hombre esta ajustando mejor su identidad a la de la relación ideal de ella, para encajar mejor en la realidad femino-centrica. Y ¿Que mejor forma de lograr esto que condicionándolo psicológicamente para que el quiera personificar el ideal de ella, incluso antes de haber siquiera conocido una mujer o haber estado en una relación?

(enlace al original en ingles)

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