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Crisis de Identidad

A continuación va una respuesta que le di a un tipo al que le estaba dando terapia y pienso que fue lo suficientemente profunda como para justificar una entrada sobre un tema bastante recurrente. Creo que les va a gustar.

Rollo, ¿Es posible identificarse con las mujeres sin comprometer tu ser?

Si es un esfuerzo consciente de parte del hombre, no.

Sin embargo sacas a la luz un buen tema, obviamente podríamos explicar un poco mas de que hablo cuando me refiero a ‘identificarse’ con una mujer. ¿Qué es exactamente ‘identificarse’ con una mujer? La raiz de la palabra es ‘identidad’, que significa quien sos y que características, trazas e intereses constituyen tu personalidad individual. De alguna manera, ‘Identidad’ es un termino esotérico y bastante subjetivo – como si quisiéramos definir qué es el arte – y se puede argumentar que la ‘identidad’ es lo que sea que vos hagas con ella. Durante mi tiempo en la Universidad, me especialicé en psicología del comportamiento, y puedo decirte que hay un montón de teorías e interpretaciones sobre qué es lo que constituyen la identidad. Sin embargo, hay un tema que tiene una aceptación prácticamente universal y esa es que la identidad y la personalidad no son estáticas y son maleables y modificables al influenciar ciertas variables y condiciones-. Una ilustración muy clara de esto serían los soldados que vuelven del combate con Síndrome del Estrés Pos-Traumático, una forma identificable y verificable de psicosis. Estos hombres son individuos cambiados, con sus identidades alteradas entre el tiempo que estuvieron sujetos a los rigores psicológicos del combate y la guerra hasta que vuelven a una vida normalizada. Algunos tienen la resistencia para reajustar sus personalidades de vuelta a ese estado normalizado, otros, tristemente, no. Sin embargo en cada caso el cambio se vio influenciado por ciertas condiciones y por el entorno.

De igual manera, la mayoría de los jóvenes son sujetos a su propio conjunto de condiciones y entornos, y en consecuencia sus personalidades e identidades se ven modificadas acorde. El tipo que es “suertudo con las mujeres” naturalmente va a ver esto reflejado en su identidad. El joven que no recibe atención femenina por la razón que sea va a manifestar esa condición en su identidad. El tipo que se enfoca en sus propias ambiciones también va a ver esto reflejado en su propia personalidad, pero para todos, cuando las condiciones son tales que se sienten privados de ciertas experiencias en sus propias vidas, se crea un conflicto entre su identidad anterior y la alteración o formación de una nueva que pueda cumplir con la necesidad de esta experiencia. Juntá esto con el deseo natural químico/hormonal de experiencia sexual y podes ver cuán poderosa puede ser la influencia de la falta de algo.

Demasiados jóvenes sostiene la noción de que para ellos poder recibir la intimidad femenina que desean, deben necesariamente cambiar su personalidad para volverse mas como el objetivo de su afecto. En esencia, moldear su propia identidad para ser mas compatible con la chica que piensan que puede satisfacer mejor esta necesidad sexual. Así es como vemos ejemplos de hombres comprometiendo sus propios intereses a cambio de acomodarse mejor a los intereses de la mujer que desean que facilite esta necesidad de intimidad (o sea sexo). Todos sabemos el viejo proverbio “Los hombres hacen cualquier cosa con tal de ponerla” y ciertamente esto no está limitado solamente a modificar sus identidades individuales e incluso las condiciones para facilitar esto. Un ejemplo demasiado común es ver a los hombres elegir la Facultad dependiendo de las mujeres disponibles en esa Facultad en lugar de ver el mérito académico que acompañe sus propias ambiciones. Incluso se da el caso de elegir una Universidad para poder mantener una relación pre-existente con una mujer, donde la que elige es la mujer y el hombre es el que sigue. Para poder justificar estas decisiones el hombre va a modificar su identidad y personalidad, creando nuevas justificaciones y nuevos esquemas mentales para validar su ‘decisión’ por si mismo. Se termina volviendo una forma de protección de su ego por una decisión que el, en algún nivel subconsciente, sabe que fue tomada por otro.

Y este es solo un flagrante ejemplo de esta identificación, pero hay miles de ejemplos mucho mas sutiles que tanto hombres como mujeres toman como costumbres o artífices sociales. El tipo que está en ‘Amigolandia’ al que le tiraron la respuesta de PPSA (“Pero podemos ser amigos“) cuando intentó intimar con su objetivo, va a escucharla alegremente hablar sin cesar por teléfono durante horas para poder encontrar la mejor manera de cambiar el mismo para ajustarse a sus condiciones de aceptación de intimidad. Fácilmente va a “cambiar su parecer” incluso sobre sus creencias personales si es que eso le ayuda a encajar en lo que el percibe como los criterios de compatibilidad de ella. Esto es comprometer la identidad – modificar profundamente y a voluntad la propia personalidad con el objetivo de lograr una mejor aceptabilidad de otra persona. Cuando nos enfrentamos de forma directa y abierta a este tipo de desafíos a nuestras propias creencias, reculamos naturalmente – vos sos tu propia persona y vas a resistir ya sea a tu empleador o incluso a tus padres a que te digan cómo votar (creencia política), sin embargo cuando llegamos al tema de la personalidad y los intereses sexuales/íntimos, y cuando se hacen voluntariamente, es sorprendente ver los limites de lo que el hombre (y hasta cierto punto las mujeres) pueden llegar a hacer. Los hombres van a sostener la idea de que una relación de larga distancia (RLD) es un acuerdo deseable incluso si nunca hubo intimidad, solo por el hecho de la intimidad potencial que percibe. Estos mismos tipos van a abrazarse a todo razonamiento que puedan concebir sobre como su “relación es diferente” y que ellos ‘creen’ que “el amor le gana a todo” solo para dar un giro de 180 grados cuando ella es ‘infiel’ o rompe la relación y el hombre vuelve a su comprensión anterior (aunque piensa que es nuevo) de que las RLP son de hecho una mala opción. Su identidad cambió y volvió a cambiar de nuevo para acomodarse a sus condiciones.

Sin embargo, no es verdad que nunca cambió de verdad ni que nunca creyó en un primer lugar. Si estos tipos hicieran la prueba del polígrafo en ese momento lo pasarían sin problemas si les preguntaran si de verdad creen eso. Los hombres van a hacer lo que para ellos resuelve el problema de la forma mas deductiva y en esto simplemente esta siguiendo los fundamentos del pragmatismo. “Necesito sexo + mujeres tienen el sexo que quiero + debo encontrar qué es lo que las mujeres quieren a cambio de darme sexo + preguntar a las mujeres + las mujeres quieren X = Voy a hacer X para conseguir sexo y alterar mi propia identidad para poder lograr X con mayor facilidad”. Debería ser así de fácil, pero raramente es el caso ya que a menudo las mujeres no son consientes sobre que es X en realidad, o para ellas X esta sujeto a cambios constantes dependiendo de sus propias condiciones (para una mujer mas joven X puede ser un hombre musculoso sin ataduras y para una mujer mas adulta puede ser un tipo con un laburo estable).

Después de todo esto, ¿Es posible que un hombre y una mujer compartan realmente intereses en común? Por supuesto que si. Es posible encontrar una mujer hermosa que disfruta de las películas de Ciencia Ficción o del Fútbol tanto como vos. Es posible que encuentres una mujer que te atraiga que realmente comparta tu pasión por la pesca en mar abierto. No es poco común el compartir intereses en común. El problema es cuando modificas tu propio interés para facilitar una conexión, ahi estas forzándola. Poder identificar entre intereses reales e intereses creados (y forzados) es el quid de la cuestión. Personalmente atendí en terapia a tipos que cambiaron literalmente de carrera para estar en un mejor lugar para poder proponersele a una chica que les gustaba. Conozco hombres que se mudaron miles de kilómetros para vivir mas cerca de una mujer que nunca correspondió el interés que el sentía. Conozco hombres de 65 años en matrimonios de 40 años quienes, a pesar de que el tema de la intimidad con la mujer ya se resolvió hace años, todavía intentan identificarse con sus mujeres porque tienen internalizado este compromiso de su identidad como la forma estándar de obtener sexo de ella. Las expectativas de ella terminaron volviéndose la identidad de él, y a los 65 años invirtieron tanto en este esquema mental que por mas que se le muestre claramente su condicionamiento no lo se lo puede convencer de hacer lo contrario.

Lo mas irónico de todo este tema de la ‘Crisis de Identidad’ es que para la mujer no hay nada menos atractivo que un hombre que esta dispuesto a comprometer siquiera un pedacito de su identidad para agradarle a ella, mucho menos un tipo dispuesta a cambiarla por completo. Las mujeres se ven naturalmente atraídas a esa independencia masculina que representa una pista muy fuerte de seguridad y de potencial habilidad de proveerle esa seguridad a ella (y a sus hijos, los tenga o los vaya a tener). Las mujeres no quieren un hombre que “haga todo lo que le digan” porque esto envía el mensaje de que este hombre puede ser comprado con el solo prospecto de un encuentro sexual. ¿Qué otra cosa puede indicar esto mas que inseguridad y falta de confianza en si mismo? Las mujeres quieren que les digan “No”, y prueban constantemente la determinación de un hombre para ver si es capaz de decírselo a ella (lo que llamamos pruebas de mierda), la idea de esto es confirmar que tomó la decisión correcta (incluso una vez ya casadas) y eligió un hombre que puede controlar sus impulsos sexuales y poner por encima sus propios intereses, creencias y ambiciones (siendo bien consciente de lo poderoso que este impulso es en los hombres). Este hombre comunica sutilmente a la mujer que sus objetivos y determinación superan el único poder que ella tiene sobre el – el de su sexualidad. Este es el hombre que se convierte en el PREMIO, el ‘gran partido’, el hombre por el que hay que competir con otras mujeres.

(enlace al original en ingles)

Jugando a ser Amigos

Las mujeres tienen novios y amigas, si no te la estas cogiendo, entonces sos su amiga.

“¿Rollo, como hago para salir de Amigolandia?” Nunca entres en ella.

Las mujeres usan la forma de rechazo de “Pero podemos ser amigos” (PPSA) por cientos de años por una razón, les permite rechazarte sin quedar como mala. Algunas mas y algunas menos, pero todas las mujeres necesitan recibir atención y cuanto mas reciben, mejor se sienten consigo mismas, tanto personal como socialmente. El rechazo PPSA es en realidad una Convención Social que le asegura mantener su atención previa a pesar de haberlo rechazado. También devuelve la pelota y el peso del rechazo de vuelva al hombre, ya que si el decide rechazar esa ‘ofrenda de amistad’, termina siendo el responsable por romper esa ‘amistad’.

Por supuesto que hoy por hoy existe la posibilidad de que este rechazo le termine jugando en contra a la mujer, ya que la respuesta del ZFP (Zoquete Frustrado Promedio) va a ser el de aceptar ese rechazo de PPSA con la falsa esperanza de poder ‘probarse’ a si mismo ser digno de su intimidad al tomar la forma de un ‘novio sustituto’ – colmándola de atención y lealtad sin que ella pretenda devolver el favor entregando su propia intimidad. Debería aclarar a esta altura de que esta situación es análoga a un hombre teniendo “amigas con derecho”, donde estas “amigas” lo colman de sexo sin que se espere de el hombre el devolver el favor poniéndose de novio. De más esta decir, esta nueva posición lo único que logra es posicionar a este nuevo “amigo” como alguien que cumple la función de ‘apoyo emocional’, un Beta contrapuesto al Alfa indiferente con el que ella coge constantemente para luego quejarse. Esta posición de aguantarse toda la descarga emocional de la mujer sin recibir nada a cambio mas que una vaga pista de promesa de una posible y futura posibilidad a poder intimar con la mujer, también es conocido como Tampón Emocional.

El rechazo de PPSA también le sirve a la mujer para quedar como quien ofreció tender un puente de ‘amistad’ al hombre y por ende poder dormir tranquila esa noche con la seguridad de no sentirse mal y sabiendo que nadie va a pensar mal de ella tampoco. Después de todo ella le ofreció ser amigos, ¿No es cierto?. De esta manera se ve absuelta de todo posible sentimiento de culpa o de cualquier responsabilidad por sobre los sentimientos de el en caso de que ella quiera quedar en buenos términos con el.

Hay un proceso que lleva a este rechazo PPSA. El tipo de hombre que lo recibe son los que tienen la mentalidad de “primero somos amigos”; tipos que ponen demasiado énfasis en una sola mujer y la esperan hasta que encuentran un momento para intentar escalar hacia la intimidad, momento en el cual su rechazo mas cómodo (Buffer) es utilizar el PPSA. Este rechazo se ve totalmente facilitado gracias al proceso de levante que utilizó el hombre hasta ese momento (se intentó hacer el amigo antes).

Prácticamente todos los hombres que caen en el rechazo PPSA lo hacen porque se alinean con alguna variación de lo que yo llamo Mentalidad de Francotirador. Esperan pacientemente a su único objetivo, obviando a todos los demás, intentando constantemente probar sus cualidades delante de ese objetivo – es decir, intentan poner énfasis en el nivel de comodidad e intentan ser amigos antes que amantes. En esencia creen que si se dessexualizan se vuelven mas atractivos (por la sola virtud de no ser como los “otros hombres”). Esto es porque compraron la idea de que una mujer se tiene que sentir cómoda con ellos antes de intimar. Una vez que el ZFP llega al punto en el que junta suficiente coraje como para intentar levantarsela de verdad, momento en el que el siente que ella ‘debería’ sentirse lo suficientemente cómoda con el como para valorarlo como material de novio, el Francotirador dispara.

El problema con este proceso es que se saltea todos los estadíos esenciales de la atracción, y la necesidad de la incomodidad y la tensión sexual necesarias para que se de la intimidad, pasando directamente a congeniar de una forma familiar, cómoda (totalmente anti-seductivo), el opuesto total a lo que es la excitación sexual. Si lo pensás en términos de sexo, este estadío es el que sucede justo después del orgasmo, cuando ella busca mimos, abrazos, cucharita y sentirse abrazada en esa comodidad y seguridad inducida por la oxitocina liberada durante el sexo. Todo lo opuesto al estadío lleno de testosterona, sudor, ansiedad, incomodidad y copulación que sucede justo antes de esa liberación.
Así que en términos de “amistad” y de mentalidad de Francotirador, te salteaste toda la parte de la calentura y fuiste directo al relax. Terminas siendo percibido como un animalito de peluche que puede abrazar y volver a poner en la cama una vez usado. Es por eso que cuando ese animalito de peluche que consideras platónico de pronto te muestra su erección y te dice “creo que deberíamos tener relaciones” su reacción es la de pensar de que todo lo que hiciste por ella hasta ese momento fue todo una gran artimaña. “Hijo de puta, para lo único que me querías era para cogerme y me usaste todo este tiempo!”

La respuesta mas predecible que vas a recibir de ella es el rechazo PPSA. Después de todo vos ya le araste el camino al punto de que con un solo paso muy fácil de hacer te puede dejar suspendido en esa comodidad que vos mismo causaste – “¿Pero no podemos ser solo amigos?” Y entonces se repite el ciclo, el ZFP crea que el PPSA es una oferta genuina, real (no un rechazo) y vuelve a su mentalidad de Francotirador. Debe ser que no fue lo suficientemente convincente para probar su valor y por lo tanto vuelve a intentar probarse ante ella como el novio perfecto, hasta que demuestra nuevamente su interés en intimar en otro momento. Esto continua sin obstáculos hasta que ella termina intimando con un novio ‘real’ o hasta que él consigue un nuevo objetivo cuando termina dándose cuenta de que sus esfuerzos con la chica PPSA no esta dando los resultados esperados.

El problema con muchos de los consejos de ‘amigolandia’ que suelen ofrecer las mujeres es que dejan en duda si el rechazo PPSA es realmente un rechazo o simplemente una ofrenda genuina de amistad. La realidad es que la única razón por la que amigolandia es y ha sido un tema tan común entre hombres y mujeres durante tanto tiempo es justamente porque se repite con tanta regularidad y porque el resultado se puede predecir como un rechazo. El comportamiento de una mujer es siempre la única manera de medir su verdadera intención, por tanto, cuando contabilizamos la cantidad de rechazos PPSA con el resultado de todas esas amistades, podemos ver un patrón, y ese patrón es el de un rechazo real. Es aconsejable entonces que los Hombres se comporten acorde a lo que en realidad es, ante la duda es mejor cortar por lo sano y seguir adelante con otra mujer donde haya mejores posibilidades.

La respuesta automática de todo hombre antes este rechazo debería ser el de excusarse de esa amistad. Simplemente esta en sus mejores intereses ya sea si es que ella lo estaba probando o si realmente lo estaba rechazando. Si se siente lo suficientemente seguro de si mismo como para abandonar ese entorno sexualmente cargado, se prueba a si mismo como lo suficientemente decidió como para ponerse por encima de ser ‘manipulado’ de esa manera. Por ende termina dejando la impresión en la mujer de que el es el PREMIO, que posiblemente este en contacto con otras mujeres con mayor potencial y que es lo suficientemente seguro como para quitarle su atención; de esta forma también termina pasando cualquier prueba de mierda que ella haya implicado con el rechazo, al tiempo que termina devolviendole a la mujer la responsabilidad de volver a conectarse (que es donde debería estar de todas formas). Si realmente ella tuvo un cambio de parecer (la prerrogativa femenina, ¿Te acordás?) y realmente estaba usando el PPSA como una forma de rechazo, aún así el hombre sale beneficiado por todo lo anterior, ademas de plantar una ‘semilla de duda’ en la mujer al respecto de su estimación inicial sobre el hombre. Incluso si ella no está interesada en él, el se va caminando y no de rodillas, sin gastar mas tiempo en hacerse el “amigo”, tiempo que puede usar en prospectos mas productivos.

Realmente retirar la atención de una relación donde la mujer te rechaza con PPSA es una de las pocas situaciones donde el hombre gana o gana. Las mujeres saben muy bien que el PPSA pone una fuerte presión social sobre el hombre para aceptar lo que básicamente es un ultimátum de prueba social negativa (te doblegó y terminaste como amigos cuando no querías, si después no honras esa amistad sos mala persona y mal amigo, poco confiable, etc), y eso es una prueba de mierda de las grandes, sin importar cual sea su intención real. Si el hombre rechaza el ofrecimiento de amistad, él termina siendo el forro, y no ella. Pero el hombre que se anima a hacer lo que el sentido común y el instinto le dice que haga va a ser el que triunfe, tanto con ella, como con otras mujeres y consigo mismo.

Los seres humanos tienen una inclinación natural en evitar confrontaciones. Cuando un hombre hace un intento de intimar con una mujer la situación se vuelve agresiva. Si ella no está segura de que el hombre merezca su intimidad, solo le queda recurrir a comportamientos psico-sociales ya aprendidos para desarmar ese enfrentamiento. Y es preferible que las técnicas que usa hayan sido probadas con anterioridad como efectivas para desarmar ese tipo de enfrentamientos. Es por eso que la respuesta PPSA es utilizada hace generaciones por mujeres de múltiples culturas – simplemente funciona mas veces que las que no.

Podes aplicar el mismo análisis a la Mención del Novio; las mujeres mencionan en una conversación casual que están de novias como medida preventiva para desarmar las intenciones de un potencial pretendiente. Básicamente es un rechazo PPSA preventivo. (Si ya tiene novio no puede ser la tuya y solo podes ser su amigo)

Los hombres que no aceptan estas convenciones son los que dejan la mayor impresión de seguridad y confianza en las mujeres. Va en contra de lo que nuestra herencia humana nos dicta – evita el conflicto, no armes lío, etc. Pero al no aceptar el PPSA, transmitís empáticamente que sos lo suficientemente bueno manejando conflictos, que entendés sus motivos y que te sentís lo suficientemente seguro de vos mismo como para hacerle saber todo eso. No solamente termina impresionándola en su búsqueda de provisión y seguridad, también le implica seguridad y confianza futura. El problema para la mayoría de los hombres es poder representar esto y transformarlo en su comportamiento natural, yendo en contra de nuestra propia biología que nos hace alejarnos de los conflictos.

(Enlace al original en Ingles)