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Consejos femeninos sobre mujeres

 

 

La presa no le puede enseñar al cazador cómo cazar.

Las mujeres dan malos consejos sobre mujeres.

Este es un tema que siempre es controversial. Me parece bastante irónico que los mismos tipos que están totalmente de acuerdo con la frase “lo importante es lo que hace, no lo que dice“, al mismo tiempo quieren creer que realmente hay ciertas mujeres especiales que le dan a los hombres consejos con algo de mérito.

El problema de estos tipos es que la mayoría simplemente repite como un loro las mismas palabras que las mujeres les fueron diciendo a lo largo de los años cuando les preguntaron “¿Qué buscan las mujeres en un hombre?”, y se piensan que eso funciona porque lo sacaron directamente de una mujer. Desafortunadamente, demasiados hombres se compraron todo lo que las mujeres les vendieron durante siglos, pensando que esto los pone en algún tipo de ventaja, cuando en realidad lo único que logras es quedar descalificados del juego, no solo ellos mismos, sino también a todos los boludos que escuchan ‘consejos femeninos’ de otros hombres, y luego lo repiten, continuando el ciclo de boludos.

Mi punto de vista es que el ‘consejo femenino’ es un fenómeno socio-evolutivo que actúa como una red de contención para asistir en el proceso que usan las mujeres como filtro y selección entre los hombres menos deseables y los hombres mas deseables (hombres por los que vale la pena competir). Pensalo – en los medios populares las mujeres prácticamente controlan todo el tema de ‘consejos sobre relaciones’. Hay muy pocas excepciones masculinas, y en todos los casos son hombres femenizados. Y aquellos casos todavía mas excepcionales de hombres que no alinean sus opiniones con la de darle prioridad a lo femenino en cuanto a la relación, son indirectamente etiquetados de misóginos y terminan siendo marginados y ridiculizados.

En cierta forma las mujeres saben que están mintiendo descaradamente cuando ofrecen consejos femeninos ‘estándar’. En general saben que no están siendo genuinas cuando ven que su consejo se contradice constantemente con su propio comportamiento. Ellas mismas (y ahora también los hombres) repiten articulo tras articulo lo bien desarrollada que tienen las mujeres su capacidad para la comunicación, así que se sobreentiende que de alguna forma aunque sea subconsciente están dándose cuenta que no están siendo de mucha ayuda y hasta que están engañando deliberadamente a los hombres. Hasta las madres con sus mejores intenciones no paran de repetir las mismas respuestas. Parece prácticamente un imperativo femenino. ¿Por qué?

Para responder, solo tenes que mirar la descripción de cualquier mujer soltera en algún servicio de citas online. Cuando se les pide describir las características que encuentran deseables en un hombre, las respuestas mas comunes son seguridad en si mismo, decidido, independiente. Trazas que requieren que un hombre sea un Hombre con H mayúscula y que tenga la previsión y la perseverancia de no tomar las cosas en sentido literal.

El Hombre por el cual vale la pena competir es el tipo que tiene la capacidad de ver a través de sus mentiras y artilugios, ese hombre que con una fuerte seguridad interna la desarma y le demuestra que es ella la que tiene que ser digna de él, que él es el premio por el cual competir. En si, todo el fenómeno de los ‘consejos femeninos’ es una prueba de mierda gigante a escala social. Incluso tu propia madre y hermanas están implicadas, todas esperando que simplemente ‘lo entiendas’; que entiendas el mensaje verdadero y veas el desafío por lo que realmente es, sin tener que decírtelo abiertamente.

La mayoría de los hombres son naturalmente pragmáticos, buscamos la ruta más corta y eficiente entre dos puntos. El razonamiento deductivo que le sigue es que si queremos tener sexo, y las mujeres tienen el sexo que queremos, lo normal es preguntarles cuáles son las condiciones que ellas requieren de nosotros para poder obtener eso que queremos. El problema es que las mujeres no quieren decirnos cuál es, porque al hacerlo nos terminamos volviendo menos independientes (y mas vagos), comprometiendo nuestra propia identidad. Y esto va en contra del Hombre masculino, decisivo e independiente que realmente desean y demuestran querer con su propio comportamiento. Él debería saber qué es lo que una mujer realmente quiere sin necesidad de preguntarle nada, debería haberlas observado lo suficientemente bien como para darse cuenta por si mismo, debería haber sido lo suficientemente exitoso con ellas, y haber hecho los esfuerzos necesarios, tomar las decisiones por su cuenta basándose en el comportamiento que vieron en ellas, especialmente en un mundo lleno de contradicciones femeninas. Entender la frase “Lo importante es lo que hace, no lo que dice” es lo que lo vuelve al hombre en el producto, en el premio, destacándolo frente la enorme cantidad de contradicciones de ambos sexos.

Ella quiere que vos ‘lo entiendas’ por tu cuenta, sin que te tenga que decir cómo. Esa iniciativa propia y la experiencia que necesitas haber tenido para poder haber desarrollado esa habilidad son lo que te convierten en un Hombre (con H mayúscula) por el cual vale la pena competir. Las mujeres desprecian al hombre que necesita que le digan que sea dominante. Decirle esto abiertamente a un hombre destruye por completo toda su credibilidad como macho genuinamente dominante. El hombre que ella quiere que se la coja es dominante porque ‘el es así’, no necesita que nadie le diga que lo sea.

Observar el proceso lo cambia. Ésta es la función raíz de cada prueba de mierda cualquier mujer haya hecho alguna vez. Si se le tiene que explicar la masculinidad a un hombre, eso quiere decir que este no es el hombre para ella.

(enlace al original en ingles)

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