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La realidad femenina

Creo que una de las premisas básicas a las que adhiero en mis artículos es a la que incluso los hombres mas ‘iluminados’ de la ‘comunidad’ no terminan de comprender. Y esta es la presunción de una realidad femenina. A veces me refiero a ella como el imperativo femenino, otras veces, coloquialmente lo expreso en términos de “La Matrix” para una comprensión más fácil, pero siempre presumo que mis lectores (incluso de mis comentarios en otros blogs y foros) tienen una comprensión básica de esto.

Me parece que estoy un poco equivocado y no todos lo tienen en claro.

Absolutamente todo lo que un hombre experiencia, cada condicionamiento social que recibe desde tempranísima edad, cada norma social aceptada y cada expectativa de que el califique de la forma en la que se define a un Hombre adulto y maduro en la sociedad contemporánea, esta diseñado para servirle al imperativo femenino. Los moralistas se revuelcan en ella, los absolutistas y los caballeros blancos dependen existencialmente de ella, incluso la mayor parte de los relativistas todavía (en general involuntariamente) alimentan y sirven al propósito femenino. De hecho esta realidad es tan omnipresente que definimos nuestra masculinidad en términos de cuán bien podemos satisfacer esa influencia femenina.

Los medios lo celebran, y no admiten disidentes. Hay muy poca disidencia, de hecho, ya que correr el velo implica enfrentarse a una realidad definida por el propósito femenino. Te sentís solo porque no podes entender su verdadera influencia, y el condicionamiento al que fuiste sujeto define la solución objetiva para curar esa sensación. Basas tus decisiones de tu futuro, tu educación, tu carrera, tus creencias religiosas, incluso el dónde vivir, para acomodar mejor la influencia femenina ya sea en el presente o como preparación para acomodarla en el futuro.

Te casas, por miedo de que no te encuentren casable, o por presión social por no haber aceptado todavía tu rol en servicio del imperativo femenino. Ofreces a tus hijos como tributo a este imperativo, al mismo tiempo que sin saberlo, lo perpetuas en ellos. Pagas ese tributo en forma de pensión alimenticia, trámites de divorcio, en los sacrificios que tu carrera y la sociedad como un todo espera de vos para mantener su influencia durante toda tu vida. Solo existís para facilitar la realidad femenina.

Podemos excusarla con moralismo, podemos asociarla a nociones de honor o estabilidad, nos podemos auto convencer de que el imperativo femenino es nuestro imperativo, pero sea como sea, los hombres no dejan de servirle.

Estrategias Sexuales

Para que uno de los sexos haga realidad su imperativo sexual, el otro sexo debe sacrificar el suyo. Esta es la raíz del poder que el imperativo femenino usa para establecer su propia realidad como la normativa. De esta razón fluyen las reglas de participación para las citas y para la procreación,  las convenciones sociales utilizadas para mantener esta dominación cognitiva, y las reglas y leyes que atan a la sociedad en beneficio de lo femenino. De esto surge que el estatus por defecto del hombre en la sociedad es el del sexo ‘descartable’, mientras el de la mujer es el del sexo protegido. Es la raiz que utiliza el imperativo para justificar (sin disculparse) de las inconsistencias y atrocidades mas descaradas y evidentes de la mujer.

La monogamia y la fidelidad solo son útiles cuando se asocian a una hipergamia optimizada. Sin esa optimización son simplemente obligaciones inconvenientes para la realidad femenina.

Para poder realizar esta realidad, los hombres necesitan ser y estar convencidos de tener un nivel de control mayor que el que ejerce el imperativo femenino. Tienen que realmente creer que son ellos los maestros de la realidad definida por lo femenino, y al mismo tiempo mantenerse dependientes de los sistemas que la realidad femenina les define. Así que se les dice que son Reyes, brutos, salvajes, patriarcas, intelectuales, lo que sea para convencerlos de que la realidad en la que existen es una realidad privilegiada y que expresamente solo sirve a sus propósitos. Ya siendo el ‘sexo protegido’ esto solo alienta la presunción por defecto de la victimización femenina.

La mayor ironía de la realidad femenina es que a los hombres se los debe acusar de patriarcas mientras que al mismo tiempo estos permiten y favorecen la realidad femenina. La estrategia sexual femenina es la victoriosa porque incluso bajo los auspicios artificiales de la opresión masculina, es el objetivo femenino el que se acepta como el esfuerzo correcto. La condición normativa es la de satisfacer el imperativo femenino, el de lograr cumplir la estrategia sexual femenina. Mientras que los objetivos Masculinos son aberrantes, los femeninos son beatificados.

Disculpame si me puse un poco poético, pero es importante que veas a la Matrix por lo que realmente es. La próxima vez que te enfrentes contra las opiniones de la mujer mas bienintencionada del mundo (o mangina) sobre la vida, las relaciones, el matrimonio, el tener hijos, la religión, etc. tenes que entender que sus percepciones se basan es esta realidad. Ella está en lo correcto porque sus creencias se alinean con lo que el funcionamiento de la realidad le hizo ver como correcto. Cualquier otro marco de referencia es completamente alienígena para ella como mínimo, enfermo y malvado como máximo.

Morfeo: La Matrix es un sistema, Neo. Ese sistema es nuestro enemigo. Pero cuando estas adentro de él, y miras alrededor, ¿Qué es lo que ves? Hombres de negocios, maestros, abogados, carpinteros. La mismísimas mentes de las gente que estamos intentando salvar. Pero, hasta que no lo logremos, esta gente sigue siendo parte de ese sistema y eso los hace nuestros enemigos. Tenes que entender, la mayoría de esta gente no esta lista para ser desconectada. Y muchos de ellos están tan habituados, son tan dependientes del sistema, que están dispuestos a pelear para protegerlo.

(enlace al original en ingles)

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