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La regla esencial de las relaciones

Ésta es la regla esencial de las relaciones.

En cualquier relación, la persona con más poder es la que necesita menos del otro.

Ese es el cimiento de cualquier relación, no solo sexuales, sino también relaciones familiares, profesionales, etc. Es una dinámica que siempre entra en efecto. Por mi propio bien y por el bien de mi familia, necesito a mi empleador más de lo que el me necesita a mi, por ende me levanto a la mañana para ir a trabajar para el. Y a pesar de que soy una pieza vital en la continuación ininterrumpida de su compañía y emprendimientos, simplemente me necesita menos de lo que yo lo necesito a el. Claro que podría ganar la lotería mañana o el podría decidir bajarme el sueldo a la mitad o quitarme mis beneficios, o yo podría hacer un máster (MBA) y decidir de que puedo conseguir un trabajo mejor que estar todos los días trabajando para el, así, ya sea por logro propio o por alguna condición externa, terminaría en una posición donde yo lo necesito menos que el a mi. En ese momento se verá forzado a una posición de decidir cuanto valgo yo según sus ambiciones y elegir entre separar nuestros caminos o negociar una forma de continuar nuestra relación.

Lo mismo termina siendo verdad para las relaciones sexuales. Ya sea que quieras basar tu relación en el ‘poder’ o no, no es algo relevante; ya que igual  entra en juego desde el primer momento en que hay algún tipo de atracción. Sos aceptable para ella porque cumplís los criterios que ella se puso para que lo seas, y ella lo es para vos por cumplir con tus criterios. Si no fuera así, simplemente no hubieran siquiera iniciado una relación (ya sea hablar, o tener sexo).
Esta situación, la de medirse uno al otro, es la primera comparación que hacemos con otras personas. Hacemos comparaciones innatas (y a menudo inconscientes) sobre todo, y en el caso de una atracción inicial decidimos si la otra persona es aceptable o no para compartir nuestra intimidad con ella. De ahi en adelante todo es una negociación que requiere de cooperación.

regla esencial de las relacionesLa idea de este principio no es tanto el ‘poder’ sino mas el control.
Es muy fácil caer en el blanco y negro y pensar de que lo que acá llamamos regla esencial de las relaciones es de que uno de los participantes de la relación tiene que gobernar por completo sobre el otro – un dominador dominante a un felpudo sumiso.
El control, en cualquier relación saludable fluye, pasa de uno a otro participante a medida que el deseo y la necesidad de cada uno y de la relación lo dicte. En una relación enfermiza si tenes una manipulación desbalanceada del control por parte de uno de los dos. A pesar de que el control nunca esta en un balance perfecto, se vuelve manipulativo cuando uno de los dos chantajea al otro en lugar de jugar limpio. Las razones del porque el chantaje termina apareciendo son muchas, pero en si, el sumiso se termina condicionando a dejar que la manipulación suceda, y el dominante por su parte inicia la manipulación (se necesita de dos para bailar). De todas formas la regla sigue manteniéndose válida – aquél que necesite menos al otro es el que tiene mayor control. Y esta regla se vuelve evidente en las relaciones interpersonales.

Demasiadas personas asumen que con esta Regla esencial de las relaciones estoy defendiendo el mantener una posición de poder a expensas del otro; lejisimo está esa interpretación de lo que yo abogo. Lo que sí propongo es que la gente – especialmente los hombres jóvenes – se valoren más a si mismos y entiendan mejor la verdadera influencia que tienen en sus propias relaciones (asumiendo de que se deciden a tener una). Ojo, ambos sexos son culpables de manipulación; las mujeres maltratadas vuelven con sus novios/maridos abusivos y los dominados se olvidan de sus ambiciones y sueños a cambio de servirle mejor a sus novias/esposas (¿Cuántos hombres no fueron a trabajar al exterior porque la novia no los acompañaba?). La intención al mostrar esta Regla esencial de las relaciones es la de abrir los ojos a los hombres que ya tengan predisposición a devaluarse a su mismos y que estén dispuestos a poner a una mujer como objetivo en su vida en lugar de verse a si mismos como el PREMIO que tiene que ser conseguido. Siempre es necesario hacer concesiones en una relación, pero es clave darse cuenta cuándo estas son como resultado de una manipulación y cuándo no, es importante ver qué esta en juego y desarrollar una confianza en si mismo que te permita mantenerte firme en esas situaciones. Esta Regla esencial de las relaciones se vuelve esencial entonces para estas situaciones de manipulación.

No hay nada malo en bajarse de una discusión que tengas con tu novia, pero si hay algo mal cuando te la pasas cediendo vos para ‘mantener la paz’ con la idea de que si no cedieras y te mantuvieras firme, ella dejaría de coger (no querés lavar los platos? hoy no cogemos). En sí esta situación es una demostración de fuerza, también conocida como prueba de mierda. Y ya que la que inicia la ofensiva es ella, se termina convirtiendo en la que tiene el control. Nunca vale la pena ceder algo a cambio de ponerla, no solo por el juego de poder, sino porque ademas terminas devaluando tu propio valor frente a ella. Una vez que sentás precedente, además, vas a terminar siendo cada vez menos respetado – el opuesto de lo que la idea popular nos dice, de que ella va a valorar que vos cedas y que por eso te va a premiar (con sexo). Por otro lado, ¿Qué es lo que están cediendo en esta situación? En sí, ella está apostando su propia sexualidad (ya que si no cedes, ella tampoco coge). Si realmente estuviera sexualmente interesada en vos, no amenazaría con algo que también le gusta a ella. Toda la jugada es una sutil prueba psicológica (que demasiados hombres desconocen) para determinar quien necesita más del otro.
No hay mayor sensación de confianza para un hombre que aquel que comprende que no va a ceder a las manipulaciones femeninas, y que tiene la fortuna de poder irse de la relación sabiendo de que igual va a poder encontrar a una mejor pareja que la actual (que no intente manipularlo de esa forma). El hombre con esta mentalidad es el que pasa las pruebas de mierda (y termina cogiendo más, mucho más)

(Enlace al original en ingles)

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