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El objetivo es la rutina, no los resultados

Ponerse objetivos es divertido. ¡De verdad! Podemos pensar en todas las cosas copadas que queremos hacer con nuestras vidas, todos los lugares a los que queremos ir, lo grosos que nos queremos poner, etc.

Pero si tener objetivos esta tan bueno, ¿Por qué tanta gente tiene problemas con seguirlos?

¿Por qué perdemos tanto tiempo intentando crear nuevos y mejores objetivos cuando los viejos no funcionan como esperábamos?

Un claro ejemplo: Los objetivos de Fin de Año.

Se transformaron en un ejercicio diluido sobre cambios personales, una murga, un chiste infinito. En todas las reuniones y fiestas de fin de año todos suelen bromear sobre todos los objetivos que nunca van a cumplir.

Pero si realmente tenemos la intención de hacer algo mejor, de ser mas fuertes, mas rápidos, entonces ¿Por qué se nos hace tan difícil llevarlo a término?

En mi experiencia personal, la razón por la que tener objetivos es difícil es la siguiente:

Las fechas límite pocas veces funcionan.

Hay algunas personas a las que le funciona muy bien tener fechas límite, otros no. Cuando esas fechas son muy cercanas, nos desalentamos y terminamos tirando todo el objetivo por la ventana.

Somos malísimos pronosticando cuánto tiempo nos va a tomar lograr algo.

No hay nada peor que encontrarse con un contratiempo aleatorio o algo que simplemente no te esperabas encontrar. Enfermedades, lastimaduras, una fin de semana entero viendo series en Netflix. Los que recién están metiéndose en un nuevo plan de entrenamiento, por ejemplo, no son tan realistas como necesitan serlo sobre cuanto tiempo toma lograr un cierto progreso, y suelen sufrir algunos de los contratiempos ya nombrados.

Los objetivos son a todo o nada.

Poner objetivos tiende a ponernos un poquito nerviosos. Y a causarnos ansiedad. Como resultado, nos lanzamos a hacer lo que sea que queremos lograr con todo lo que tenemos. Y al poco tiempo -para algunos un par de días, para otros un par de semanas- terminan quemados. Una rutina -especialmente una tan pequeña que es imposible decir que no- termina construyendo algo excepcionalmente mas poderoso que cualquier cosa que puedas lograr en un arranque de esfuerzo digno de Hércules. Una es por ejemplo hacer que ejercitar sea algo habitual. Una parte de tu día. Algo que simplemente haces.

Las fechas límite son casi siempre inflexibles.

Lograr cumplir un objetivo es algo muy optimista. Requiere que estés 100% encima de él, cada vez que estas en el gimnasio, con cada día dando lo máximo que podes para poder llegar a completarlo.

“Necesito ir al gimnasio todos los días del mes durante el resto del mes para poder llegar a mi objetivo”

Y mientras que para algunas personas funciona el método de ponerte una pistola en la sien, para la mayoría no.

Los objetivos te dejan sintiéndote “menos que”.

Lo que menos me gusta sobre tener metas es que el mismo momento en que te propones una, inmediatamente te pone en una posición de sentirte “menos que”. ¿Tu objetivo es perder 5 kilos? Hasta que eso suceda te vas a quedar sintiéndote gordo, sintiendo que algo que falta. Querés sumarle 50kg más a tu banco plano? A partir de ahora te vas a ver como “débil” hasta que cumplas la meta.

El poder de Implementar Rutinas

Vimos entonces que hay ciertas limitaciones en tener objetivos y metas, ¿Cómo podemos lograr las cosas que queremos entonces?

Simple:

Adoptá una rutina.

Estate dispuesto a aceptar la aburrida constancia que llega de ir todos los días al gimnasio. (en ingles)

Después de todo…

Hay algo gracioso que sucede cuando adoptamos la rutina y sus simpleza.

Nos quitan la presión que viene con las metas, te saca de esa mentalidad perdedora donde te estresas si no podes cumplir tus objetivos con la velocidad que querías, y te pone en una mentalidad donde te estas enfocando en hacer las cosas un día a la vez. Sin apuros, pero también sin faltas.

En ese momento, el objetivo final, la razón por la cual volviste al gimnasio o aumentaste tu entrega al gimnasio, es casi inválido. La meta, las métricas, el seguimiento, son todas cosas que quedan en el fondo de tu mente sin molestar.

Y para ser honestos, es un sentimiento bastante liberador.

Cuando te podes desencadenar de las cadenas y presiones de ese objetivo que se acerca en el horizonte, de estresarte por si estas o no estas haciendo el progreso al ritmo que querías, entonces te podes liberar y enfocar solamente en la sesión de hoy.

Destruir tu récord de máximas repeticiones de sentadillas es zarpado. Correr 3 kilómetros mas que la semana pasada es increíble. Levantar un peso que nunca pensaste que ibas a poder levantar, groso. Son todas cosas para pausar un momento y celebrar.

Pero ¿Ser ese tipo que se aparece todos los días en el gimnasio y la rompe?

Ahora, eso si que es algo para estar cebado.

El otro punto de vista – Cómo crearte objetivos

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