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Relato / Marco mental / Frame

Regla de oro de Tomassi #1

El relato es todo. Estate siempre alerta sobre el balance subconsciente de quien es el Relato sobre el que estas actuando. Controla tu Relato siempre, pero dando la impresión de que no lo estás haciendo. 

El concepto de “relato” es otra idea efímera que necesitaba un término en los comienzos del gran despertar masculino de este siglo. Si la memoria no me falla, creo que fue ‘Mystery’ quien tomó lo que en realidad es un principio psicológico muy rudimentario pero a la vez bien definido. En términos psicológicos, el relato es una narrativa personal que sucede en el subconsciente, que es admitida mutuamente, y bajo cuyos auspicios se influenciará a la gente.
La capacidad personal de tomar decisiones personales, decisiones para el bienestar, la inversión emocional, creencias religiosas y persuasiones políticas (entre muchas otras cosas) se ven siempre influenciadas y sesgadas por el ‘marco mental’ y la narrativa psicológica bajo la que seamos mas propensos a aceptar como normalidad.

Lo que en la Red Pill llamamos relato sería lo que cada uno tiene como “marco de trabajo mental”, la forma en la que percibís al mundo, la manera en la que ves la realidad. En sí es una forma de ver la vida que es tuya propia y a la cual tu pareja se tiene que adaptar, o vos adaptarte a la forma de ver la realidad de tu pareja. El relato es la forma en la que vos te contás tu propia vida, tus propias experiencias y la forma en la que te explicas a vos mismo las razones por las que actuás.

El concepto de relato cubre muchísimo aspectos de nuestra vida diaria, algunos de los cuales somos consientes, mientras que otros no tanto, sin embargo siempre nos vemos influenciados de forma pasiva por el relato. Sin embargo, lo que a nosotros nos importa en términos de las relaciones entre los sexos es la forma en la que el relato configura el entorno, la atmósfera, la ‘realidad’ en la que nos relacionamos tanto con las mujeres a las que encaramos en un bar como a las relaciones que tenemos con mujeres con las que vivimos 20 años. Un hecho importante para tener en cuenta, antes de que se me pase con tanto detalle, es que hay que entender que el relato NO ES poder. El hecho de controlar el relato puede resultar como un ejercicio de poder para algunos, pero voy a ser bien claro desde ya que el concepto de relato es el de quién es la ‘realidad’ sobre la cual elegís actual en relación con una mujer. El concepto internalizado de relato en ambos sexos se ve influenciado por nuestro adoctrinamiento cultural, socialización, condicionamiento psicológico, crianza, educación, etc… pero seamos claros, solo podes operar bajo un relato, ya sea el tuyo propio o el de ella. Y entendé que el balance del relato suele fluctuar seguido. El relato es fluido y va a nivelar por su cuenta cuando encuentre un déficit o un excedente, o cuando se le aplica voluntad para cambiarlo. Las fuerzas que influyen ese déficit o sobrante o voluntad son irrelevantes – solo es necesario saber que las condiciones del marco mental sobre el que actuás va a cambiar gracias a ellas.

Relato Pre-RLP (Relación a largo plazo)
A menudo veo personas en Internet lamentándose por la pérdida del relato – “¿Perdí mi relato, como lo recupero?” La mayoría de las veces los hombres creen que porque una mujer les dio al inicio muchos Indicadores de Interés (IDI) o porque ‘realmente estaba muerta con ellos’ al principio, se debía a que era porque ellos tenían un buen ‘relato’. Esta situación es otra idea desafortunadamente equivocada sobre el relato – y le echo parcialmente la culpa a la cultura del Chamullo – el tema es que el relato no afecta el nivel de interés. El solo hecho de que una mujer se vea atraída a vos no quiere decir de que está lista para ‘entrar en tu realidad’.
El hecho de que ella ingrese en tu relato puede ser el resultado de esa atracción, pero de ninguna forma lo garantiza. De hecho, en el ambiente social actual, esperaría que cualquier mujer resista con uñas y dientes el entrar en el relato de cualquier hombre. Esta es la razón por la que las mujeres evolucionaron la tendencia natural y subconsciente de hacer pruebas de mierda; para poder verificar la legitimidad del relato de un hombre.

La mayoría de las incongruencias en la Seducción surgen alrededor de la inhabilidad del hombre en establecer su relato y por ende terminar en el relato de la mujer. Lo irónico de esto es que de alguna forma instintiva comprendemos el desequilibro del relato cuando nos sucede. Si sentís como que te están liderando o que te están haciendo esperar por sexo, es porque estas actuando bajo su relato. ¿Te sentís en ‘Amigolandia’ o aceptaste los términos para sólo ser amigos? Estas en su relato.

Lo ideal es que la mujer entre en tu realidad. El deseo genuino (sin negociar) que tiene por vos depende de que vos establezcas encubiertamente esa narrativa. Los hombres famosos, hombres con notable riqueza y estatus, y los hombres con una abrumadora prueba social tienen muy poca dificultad en definir el relato – de hecho no pueden evitar definir un relato de una forma abierta. La mujer desde el vamos quiere entrar en ese mundo. Quiere una asociación fácil con un hombre que definitivamente prueba ser una necesidad para otros y que le ofrece a su hipergamia no solo una fantasía cumplida, sino un alto nivel de afirmación personal al ser la elegida por sobre las demás mujeres por un Hombre de tamaña grandeza.

Lamentablemente ni vos ni yo somos este Hombre, ya que solo existe como una idealización femenina. sin embargo, es importante entender cuál es el papel de la hipergamia para el establecimiento del relato. El Hombre que acepta sin inmutarse la naturaleza hipergamica de la mujer la tiene mas fácil al establecer su relato desde el principio. Puede ser que ni vos ni yo seamos ese tipo famoso con un control del relato automático y abierto, pero podemos llegar a ser una forma reducida de Él, dependiendo de nuestras propias condiciones y de las condiciones de las mujeres con las que elegimos asociarnos. La pedestalización (léase: ponerlas en un pedestal como si fueran un prócer, intocables) constante que reciben las mujeres de la mayoría de los hombres es un resultado directo de aceptar el relato de la mujer como el único relato. Es medio difícil para los hombres ‘enchufados’ la comprensión de que no solo pueden, sino que deberían ejercer control sobre el relato para poder establecer una relación saludable a futuro. No es una sorpresa tampoco, considerando que cada una de las facetas de su entendimiento social sobre el relato de los géneros que tuvieron durante casi toda su vida siempre fue por defecto hacia el lado femenino. Ya sea que fueron condicionados por los medios de comunicación o porque así fue como vieron que se comportaban sus padres Beta, para la mayoría de los hombres de la cultura occidental, la realidad femenina es la norma en la que viven. Para poder lograr establecer un relato saludablemente masculino, el primer paso es lograr deshacerse de esos preconceptos de que las mujeres controlan el relato por defecto. No solo las mujeres no lo controlan por defecto, sino que tampoco quieren controlarlo.

Relato Post-RLP
En la mayoría de los matrimonios contemporáneos y convivencias RLP, las mujeres tienden a ser la principal autoridad. Los hombres buscan el “permiso” de sus mujeres hasta para intentar hacer las actividades mas mundanas, cuando la realidad es que cuando estaban solteros ni siquiera se les ocurría pedir permiso a alguien por ellas. Tengo amigos casados que me dicen cuan ‘suertudos’ son de haberse casado con una esposa tan comprensible que los ‘deja’ mirar fútbol en la TV de la habitación de los chicos…. cada tanto.

Estos son solo un par de ejemplos de hombres que se casaron mientras sus mujeres tenían un control total sobre el relato. Estos hombres viven en su realidad, porque cualquier cosa puede convertirse en normal. Lo que estos hombres no se dan cuenta es que el relato, como el poder, aborrece el vacío. Cuando una mujer sufre la ausencia de esa sensación de seguridad que busca en el relato masculino, esta necesidad de seguridad la fuerza a ella a auto-proveerse de seguridad para si misma. Así es como se esta convirtiendo en algo común que los hombres de la cultura occidental sean cornudos y sumisos, mientras que las mujeres controlan controlan las finanzas, ganan la plata, toman las decisiones, autorizan las actividades de sus maridos y reparten los castigos. La mujer está buscando esa seguridad que el hombre con el que se juntó no puede proveerle.

Es de vital importancia para la salud de cualquier RLP que un hombre establezca su relato como la base sobre la cual se define cómo van a vivir juntos desde antes de que se reconozca cualquier tipo de compromiso formal. Como dije al principio, el relato va a ser fluido y hay condiciones que van a influenciar sobre su balance, pero la temática general de la relación necesita ser liderada y moldeada por vos, el hombre. Incluso las mujeres profesionales, influyentes e intelectualizadas ansían que el hombre correcto llegue a definirles el relato en su vida. Puede que lo resistan con uñas y dientes, pero al fin de cuentas es lo que va a lograr el balance mas saludable para la relación. Hoy por hoy hay una creciente contracorriente de mujeres de mediana edad cuestionándose y lamentándose sus decisiones pasadas que las llevaron a seguir solteras pasados los 35. Y comparando sus lamentos sobre todos sus errores, lo que se puede ver que tienen en común es que todavía se rehúsan a reconocer el relato de un hombre, ese relato que su “feroz independencia” no les permite aceptar fue exactamente lo que sus egos actuales desean desesperadamente ahora que son mas grandes.

Caballeros, tienen la obligación de establecer el relato en cualquier relación monógama que tengan. O entran ustedes en su realidad o hacen que ella entre en la de ustedes.

(Enlace al original en ingles)

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