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Novias de la Guerra

Un lector tiene una pregunta interesante al respecto de la dualidad femenina:

«La evolución hace rato que viene seleccionando en favor de las mujeres que tienen la capacidad de formar esquemas psicológicos que las ayudan a preservar su ego, cuando de otra forma se verían afectadas con ansiedad y culpa que las debilitarían por el estrés resultante de ser conscientes de las incongruencias que hay en su propio comportamiento. La Evolución selecciona en favor de las mujeres solipsistas que mas inconscientes son de su propio solipsismo.»

Podrías expandir esta idea? La encuentro fascinante.

OK, cierren las escotillas que nos dirigimos a aguas peligrosas.
Lo que trato en esa frase es sugerir que la propensión de las mujeres al solipsismo es un mecanismo psicológico que fue evolucionando. En otras palabras, le ayudo a las mujeres a hacerle frente a las duras realidades del pasado, a desarrollar un sentido mas fuerte del interés propio. Para comprender bien esto necesitamos entender como funciona el cerebro femenino. No voy a entrar mucho en detalle en este articulo pero alcanza con decir que hay numerosos estudios que demuestran que el cerebro femenino esta preparado para la respuesta emocional y la comunicación a un nivel mucho mas complejo que el del hombre. Creo que todos mis lectores están de acuerdo con esto pero si no lo estas… bueno es un tema para otro artículo.

Dadas las duras realidades que las mujeres tuvieron que soportar desde la era paleolítica, les sirvió más evolucionar psicológicamente un sentido del ego que fuera mas resistente a los cambios brutales que podía llegar a sufrir. Consideremos por ejemplo la inversión emocional que necesita hacer una mujer para cuidar de un niño, un niño el cual podría ser robado o asesinado en cualquier momento. Ansiedad, miedo, culpa, inseguridad son todas emociones debilitadoras, sin embargo, la psicología innata de las mujeres las hace mas resistentes a este tipo de estrés. Estadísticamente los hombres tienen mayor dificultad en enfrentar el trauma psicológico (por ejemplo el estrés post-trauma) que las mujeres. ¿Por qué puede ser que suceda eso?

A primera vista, podemos pensar que la habilidad masculina de controlar racionalmente sus emociones lo ayudarían más a enfrentar y superar el trauma psicológico, pero la realidad va en contra de esa creencia. Las mujeres parecen tener una mejor habilidad en aceptar el sacrificio emocional y seguir adelante, ya sea ignorando el estrés o bloqueándolo por completo en su mente. Las mujeres poseen capacidades marcadamente mas empáticas y sin lugar a dudas eso le sirvió a nuestra especie para poder criar a nuestros jóvenes dentro de la dinámica social tribal, sin embargo es también un estorbo cuando hay un cambio hostil en su medio ambiente. El Síndrome de Estocolmo es mucho mas común en mujeres, ¿Por qué sera? Porque el medio ambiente periférico de las mujeres les dictó la necesidad de desarrollar mecanismos psicológicos que las ayuden a sobrevivir. Las mujeres que pudieron desconectarse emocionalmente cuando las circunstancias se lo requerían fueron las que sobrevivieron y vivieron para reproducirse cuando su tribu era diezmada por una fuerza superior. Esta dinámica se conoce también como la dinámica de las Novias de la Guerra; las mujeres desarrollan una empatía hacia sus conquistadores por necesidad.

Los hombres son el sexo descartable, las mujeres, el sexo preservable. Los hombres simplemente mueren al enfrentar un agresor superior, pero las mujeres se reservan para la reproducción. Y así le fue útil al imperativo femenino el poder evolucionar una habilidad que les permita cortar sus antiguos lazos emocionales lo mas rápidamente posible (a favor de sus nuevos captores) y enfocarse en una psicología solipsista que le de mas importancia a si mismas que a los demás.

Ahora es donde nos tiramos a la pileta, hacia lo teórico. Desde mi punto de vista muchas de las quejas de los hombres sobre los actos de dualidad femenina y de indiferencia hacia los ellos tienen su raíz en ese solipsismo innato femenino. Es una declaración audaz, lo se, pero mi argumento es que lo que los hombres entienden como una indiferencia desconsiderada al cortar una relación o al recibir sin piedad pruebas de mierda, son en realidad momentos en los cuales las mujeres acuden a ese solipsismo innato de auto preservación. Combinemos la hipergamia con el medio ambiente crónicamente hostil del pasado y terminamos obteniendo el solipsismo de la mujer moderna. Sumemos a esto el nuevo sentido cultural del derecho femenino, las convenciones sociales que excusan esta ‘dualidad’ y un flujo constante de instrucciones erróneas sobre sus propias intenciones y terminamos donde estamos hoy. Como si esto fuera poco, sumemos el elemento de la hipergamia y la cuenta atrás en términos de fertilidad y de aprovisionamiento a largo plazo con los que la mujer tiene que tratar antes de chocar de frente con la Pared y terminas teniendo un panorama mucho mas completo de las condiciones y estrés que requieren de esta naturaleza solipsista.

¿Alguna vez te preguntaste como es que las mujeres ‘superan’ tan rápidamente una separación de una relación que hasta hace poco vos pensabas que era una relación solida? ¿Alguna vez te preguntaste por qué vuelve con el novio abusivo esperando que el cambie por ella? No tenes que buscar mas lejos que el solipsismo femenino.

Después de leer todo esto puedo entender si alguno piensa que es una observación muy nihilista. Dejame ser claro, esta dinámica es real para todas las mujeres. Puede ser que las condiciones de una mujer sean tales de que nunca haya requerido acceder a esa reserva psicológica. Ademas esta el hecho de que estamos tratando con elementos inconscientes de su personalidad y que no sería ninguna sorpresa si el solipsismo femenino no fuera algo cognitivo para la mayoría de las mujeres – y por ende algo negado y considerado ofensivo. No espero que nadie acepte esta idea como un evangelio, solo que miren los puntos y los conecten predictivamente.

(Articulo original en ingles)

La ley de Briffault – ¡Explicada!

Ante la pregunta de ¿Por qué las mujeres hacen lo que hacen? o más precisamente, ¿Cómo es posible que sean capaces de hacer ciertas cosas después de todo lo que hicimos por ellas? Admito que llevo una vida entera dedicada a buscar las respuestas a esas preguntas, sin éxito… hasta ahora.

Surfeando por la red me encontré con una frase extraordinaria que explica mucho, si no todo, el comportamiento femenino. La encontré por un comentario hecho en un articulo muy interesante de un diario, el articulo, llamado «Brides of the State» (Casadas con el estado) del diario «Inside Cork» publicado el 8 de Julio de 2004. Tené en cuenta que estamos hablando sobre comportamiento, o sea, un hecho observable y no de pensamientos o deseos. Freud solía decir que nadie sabe qué quieren las mujeres. Esa opinión se mantiene vigente hasta donde sé. Como todo los grandes descubrimientos, tales como E=MC2 o F=MA, lo que encontré vendría a ser como la teoría unificada del comportamiento femenino, explicada de una forma muy elegante. Lo que encontré fue la Ley de Briffault.

LEY DE BRIFFAULT:

La hembra, no el macho, determina las condiciones de la familia animal. Cuando la hembra no puede obtener mas beneficios de la asociación con el macho, esta asociación deja de existir.

Hay algunos corolarios que podríamos agregar:

  1.  Los beneficios ya provistos por el macho no aseguran ni la continuidad ni el futuro de la asociación.
  2. Cualquier acuerdo donde el macho provee un beneficio actual a cambio de la promesa de una futura asociación es totalmente inválido y nulo tan pronto como el macho termine de proveer el beneficio (ver corolario 1)
  3. La promesa de un futuro beneficio tiene una influencia limitada en la asociación tanto actual como futura, siendo esta influencia inversamente proporcional al tiempo que falta para que ese beneficio sea dado y directamente proporcional al grado en el que la hembra confía en el macho (muy poco probable, digamos)

Ningún hombre puede entender lo que está sucediendo dentro de la cabeza de cualquier mujer, sea  de la cultura que sea incluyendo las de su propia cultura, no importa cuanto las estudie. No debemos mentirnos a nosotros mismos. Lo mejor que podemos esperar lograr es observar sus comportamientos y aprender a los golpes. Acá es donde la Ley de Briffault se vuelve de vital importancia. Todas las mujeres se asocian con un hombre solo en tanto puedan obtener algún beneficio de esa asociación.

Hay algunos estudios recientes hechos en Inglaterra que apoyan esta proposición. Se encontró que durante un periodo de tiempo entre el comienzo de los 1990 hasta el los inicios de los 2000, el 90% de las mujeres de Inglaterra practicaron la hipergamia,
La Hipergamia se puede entender como «casarse con alguien que esta en mejor situación que la de uno«. La hipótesis del estudio fue; ¿Exhiben o no las mujeres la hipergamia?. Se empieza asumiendo que no, y luego se busca refutarlo. Si las mujeres no son hipergámicas, entonces se puede decir que aproximadamente el 50% de ellas se casarían hacia arriba y el 50% se casarían hacia abajo. Durante el periodo que duró el estudio, el 90% de las mujeres de Inglaterra se casaron con hombres que ganaban mas plata que ellas, o que tenían mayor riqueza. Un 90% es una evidencia bastante clara de que las mujeres demuestran un comportamiento hipergámico. Cabe aclarar que las mujeres del estudio no eran granjeras ni pobres y que el país del estudio no era un país en desarrollo.
Este comportamiento se puede observar en cualquier parte del mundo en cualquier momento de la historia.

Antes de descubrir la Ley de Briffault, había llegado a una conclusión similar, aunque no tan bien explicada. Hace unos años, discutiendo con las mujeres de mi familia sobre mis intenciones de casarme con una chica de barrios bajos, me argumentaban que ella solo quería casarse conmigo para tener una mejor vida. Después de unos segundos de reflexión, les respondí que eso era verdad para todas las mujeres del mundo al casarse con cualquier hombre. Esa respuesta las hizo quedar mudas y sin argumentos, porque, después de todo, ¿Quién de nosotros se casa para tener una peor vida? Todos esperamos que el casamiento nos lleve a una mejora. Con las mujeres es mucho más evidente, ya que no tienen la intención de trabajar duro para mejorar sus situación.

Entonces, de acuerdo con la Ley de Briffault, si una mujer se asocia con vos (asumiendo que sos hombre), solo lo está haciendo porque ve algún beneficio, sea actual o futuro, de esa asociación. Las únicas diferencias son el tiempo de tal asociación, el beneficio esperado y el tiempo que ella acepte esperar para obtener ese beneficio. Es hora de sacarse los anteojitos de colores y ver la realidad como lo que es.

¿Y esto en qué te ayuda? En que si sabes de antemano que ella esta con vos para principalmente para obtener un beneficio, asegurate de que estas dispuesto y de que sos capaz de proveerle ese beneficio, asegurate de que estas dispuesto y que sos capaz de continuar dando ese beneficio y de que el costo de proveerlo vale el beneficio que vos obtenés de la asociación. Tené siempre en mente de que cuando el beneficio que le proveas se termine, también lo hace la relación. No tengas ilusiones. Esto es verdad tanto en Inglaterra, Francia, USA, Argentina, Tailandia y cualquier otra parte del mundo. Así que si te gastas todos tus ahorros en comprarle o refaccionarle una casa a ella o a su madre (a su nombre, claro), no esperes que la asociación continúe. Tenes que aprender a decir que no desde el inicio las veces que sean necesarias, para preservar tu habilidad de poder continuar proveyendo el beneficio. Si gastas todos tus recursos, sólo vas a obtener lo que deberías esperar (ver corolario #1).

Mantené el control sobre tu dinero, sólo vos podes y vas a ser responsable por el, y eso es porque sos vos el que tuvo que ganárselo. «Cualquier hombre que le entrega su sueldo a una mujer es un tonto«. Agregaría que darle a una mujer toda la plata que tenes en el mundo es buscar que te eche y te deje a la primera de cambio.

Querer obtener beneficios mutuos de una relación no es algo malo. Pero los hombres perdemos la consciencia cuando esperamos que los beneficios aportados en el pasado a una mujer nos generen una asociación futura continua (ver corolario #1). La lealtad, el honor, la gratitud y el sentido del deber son valores masculinos que nos gusta proyectar a las mujeres, pero hay muy, muy pocas mujeres que poseen esos valores. No nacemos con esos valores; se nos inculca desde la cuna por la sociedad y la cultura, nuestras familias y definitivamente por las mujeres de nuestra vida (eso incluye a tu mama, si). Las mujeres reciben un adoctrinamiento diferente, así que sus valores son distintos; en general, para una mujer, lo que sea que es mejor para ella y para sus hijos (biológicos) es lo mejor, punto. Así que no esperes que una mujer se sacrifique por vos y te siga agradeciendo cuando ya no podes proveerla a ella y lo que es de ella.
Y no te equivoques, nunca fuiste, ni seras, parte de lo que es de ella. Sus prioridades son primero ella, luego sus hijos (biológicos), luego sus padres, luego sus hermanos, por ultimo el resto de sus parientes.
El imperativo biológico del ser humano siempre fue y será extender la familia biológica. Ahí termina, siempre. Esta es una realidad que sucede en todo el mundo. Superalo.

Los hombres aman a las mujeres, pero yo creo que las mujeres son realmente incapaces de sentir lo que los hombres llaman amor.

«Nadie tiene un amor mayor que éste: que uno que dé su vida por sus amigos.» (Juan, 15:13).

¿Cuantas mujeres están dispuestas a morir por sus maridos, amigos, país? Demasiado pocas, si es que hay alguna. Sin embargo eso es lago que si se espera de los hombres (a veces incluso a la fuerza).
¿Cuántos hombres continúan con su matrimonio, manteniendo a su familia y a su esposa, a pesar de que esta le hace la vida imposible? Demasiados.
¿Cuántos hombres elijen a sus esposas por sobre sus padres y hermanos? La mayoría.

Las mujeres no se comportan así.

Pero, ¿Cómo es que las expectativas de un beneficio mutuo en una relación se distorsionan de tal manera en Occidente? En cuanto se dicen los «Si, acepto».
¿Por que?
Porque vos, el hombre, firma un contrato no con la mujer, sino con el Estado en el que prometes que vas a proveer todo a tu mujer, mientras que la mujer no promete nada (esto cambió en el nuevo Código Civil Argentino donde se eliminaron los géneros, ahora falta eliminar el sesgo de los jueces). Por cierto, acordate que tanto el peso entero de la ley y como la opinión publica van a apoyarla a ella para que te saque todo lo que pueda, incluyendo a tus hijos y la mayoría de tus ganancias futuras, en cuanto ella decida dejarte.
Por lo tanto, una vez que firmás ese contrato no tenes mas nada que ofrecerle. Todo lo que tenes y todo lo que vas a tener, es de ella. ¿Te parece muy duro lo que te digo? Me pareció lo mismo la primera vez que lo escuche, cuando discutía con mi abogado después de mi separación. La mujer lo tiene todo, y además, puede volver nula su parte del contrato en cuanto lo desee, esa parte del contrato donde ella te debe compañía, lealtad, sexo, etc (Acordate que la violación de cónyuge ahora es una realidad, pero no pasarle un peso a ella si no trabaja es un delito). Y no solo puede anular su parte del contrato, sino que encima se queda con todos los beneficios que podes darle y que vayas a poder darle a futuro.
Una vez que te casas, la mujer pierde cualquier razón por la cual seguir asociándose con vos (ver corolario #2).
Esta situación actual del estado del matrimonio (y ahora de los convivientes) resulta totalmente destructiva para la unidad familiar, donde el hombre tiene responsabilidades y la mujer ninguna.

Hablar sobre a la Ley de Briffault es un deber que siento tengo hacia mis lectores, como un servicio publico. Necesitamos sacarnos las anteojeras y ver la realidad. Pensalo, vas a obtener de las mujeres exactamente lo que esperas; siempre que mantengas a la Ley de Briffault (y sus corolarios) en mente.

Tanto los hombres como las mujeres vamos a ser mas felices si los hombres toman el control de su relación y de sus finanzas.