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El mensaje es lo que hace, no lo que dice

Odio la frase ‘Señales Confusas’ o ‘Mensajes Confusos’. En general no hay nada de ‘Confuso’ en la comunicación mas que la falla (adrede o no) de leer entre lineas lo que la mujer le está comunicando al hombre. El hombre promedio suele ‘cazar’ exactamente lo que la mujer implicó con sus palabras, pero toma mucha más práctica para leer su comportamiento y aún más práctica en auto-control en poder aplicar esa forma de comunicación a nuestro propio arsenal. Cuando una mujer pasa de caliente a fría y de vuelta a caliente, ESTE es el mensaje – se arrepiente de lo que hizo, no sos su primera prioridad, esta dudando entre vos y lo que ella percibe como un mejor prospecto (otro hombre), eras más lindo mientras estaba borracha, etc. – el mensaje no son los ‘que pasaría si’, el mensaje ES su propia vacilación y la manera en que su comportamiento lo manifiesta. ¿Diez citas antes de tener sexo? Ese ES el mensaje. ¿Cancelar citas? ¿Dejarte plantado? ¿Pasar de mucho a poco interés? Ese ES el mensaje.

Las mujeres que están muy interesadas en vos no te van a confundir. Cuando una mujer te quiere coger va a encontrar una forma de hacerlo. Si fluctúa entre estar atrás tuyo y no estarlo, enfriala un tiempo y girá otros platos. Si lo resuelve por si misma y te vuelve a buscar, entonces vos todavía vas a estar operando en tu propio relato y tenes la posibilidad de mantener el valor de tu atención por ella. Pero cuando esperas pacientemente perdiendo tu tiempo mientras te preguntas cuál es la fórmula mágica que la va a hacer decidirse por vos, es ahi cuando te inclinas hacia su relato. Vos la necesitas mas a ella que ella a vos y por ende ella va a ser la que dicte los términos y condiciones de darte su atención a vos.

Lo que la mayoría de los hombres piensan que son ‘mensajes confusos’ o comportamiento confuso de parte de una mujer es simplemente su inhabilidad (por la razón que sea) de interpretar con precisión la razón por la cual se esta comportando de tal forma. Suele reducirse a que el tipo está tan envuelto por la chica que prefiere ceder y perdonar o justificar su comportamiento que verlo como lo que realmente es. Es decir, es mas fácil llamarlo ‘mensajes confusos’ o intentar aceptar que las mujeres son inconstantes y caóticas, que en realidad es una forma de racionalizar el seguir enganchado, por así decirlo, por la simple razón de que no tienen ninguna otra opción real ni viable con otras mujeres. Cualquier mujer que este muy interesada en un hombre no necesita (ni tiene alguna motivación) en tener comportamientos que puedan comprometer su estatus con él (con el riesgo de que el la deje). Todas las mujeres sin embargo van a tirarte pruebas de mierda, y los hombres lo pasaran o no, pero una prueba es mucho más facil de reconocer cuando consideras el contexto en el cual te la tiraron.

La mayoría de las veces las mujeres dicen la verdadera verdad a través de sus acciones, solo que la comunican de una forma que los hombres no pueden o no quieren entender. Soy un firme creyente en el principio psicológico de que la única manera de determinar la motivación real y/o la verdadera intención de alguien es observar su comportamiento. Solo se necesita comparar el comportamiento y los efectos de ese comportamiento para hacer una correlación con sus intenciones. La mujer le comunicaría una gran cantidad de información y de verdades al hombre si solo este estuviera dispuesto a aceptar su comportamiento como parte de su comunicación, y no, como sucede mas a menudo, tomara exclusivamente sus palabras como la única realidad. El hombre necesita entender que esa verdad que ella revela en su comportamiento suele ser una verdad que el no quiere aceptar.

Nos frustramos porque las mujeres se comunican de forma diferente que nosotros. Ellas se comunican disimuladamente, los hombres se comunican abiertamente. Los hombres transmiten información mientras que las mujeres transmiten sentimientos. Los hombres priorizan el contenido, las mujeres priorizan el contexto. Una de las grandes mentiras fomentadas por la feminización del ultimo cuarto de siglo es la expectativa de que las mujeres son igual de racionales que los hombres, y que se inclinan hacia la resolución analítica de problemas como ellos. Esta mentalidad igualadora es la que engaña a los hombres y los hace creer de que las mujeres se comunican de igual manera que ellos. De ninguna forma quiero disminuir a las mujeres en su capacidad de resolver problemas por si mismas, pero es bastante obvio que las mujeres tienen una manera muy especifica de comunicarse. Estudio tras estudio científico que nos ilustra la capacidad natural de las mujeres de comunicarse de forma compleja (al punto de probar estos estudios que sus caminos neurales son diferentes que el de los hombres) se nos muestra con orgullo por los medios femenizados como prueba de los méritos innatos de la mujer (por ejemplo ellas pueden hacer varias tareas a la vez, el hombre no), sin embargo, como hombres, se espera que aceptemos eso de que «ella dice lo que quiere decir y quiere decir lo que dice». La realidad es que las mujeres, de forma innata tienen una mayor capacidad para entender la multitud de matices que se comunican de una forma mucho mas efectiva que los hombres. La mejor ilustración de este cambio generacional de entre los sexos se puede tener al observar los métodos de comunicación en las heroínas de la ficción actual. ¿Cómo sabemos que es una mujer fuerte? La primer pista es que se comunica de forma abierta, centrada en la información, tal y como hacen los hombres.

No necesitas ser un médium para entender la comunicación disimulada de las mujeres, solo tenes que ser observador. A menudo se requiere una paciencia que los hombres simplemente no tienen, así que terminan declarando a las mujeres como tramposas, inestables o confabuladoras según les parezca. Incluso a los Hombres que son lo suficientemente observadores, que toman nota mental de lo que realmente están viendo, les termina pareciendo algo irracional e ineficiente. ¿Y por qué no les debería parecer eso? Somos Hombres. Nos comunicamos (en general) con información, de forma deductiva y racional, ese es el estilo abierto de comunicación de los hombres. Franco, al punto, resolvé el problema y pasá al siguiente. En contraste la comunicación Femenina parece una locura, es un método de comunicación altamente disfuncional… o para ser mas específicos, es una forma infantil de comunicarse. ¡Es lo que los niños hacen! Dicen una cosa y hacen la otra. Hacen rabietas y reaccionan emocionalmente a todo.

Si, lo hacen. Y la mayoría de las veces obtienen lo que realmente buscaban – atención. Las mujeres estarán locas, pero deliberadamente locas. La comunicación disimulada nos frustra tanto a nosotros como la comunicación abierta las frustra a ellas. Nuestro idioma no tiene arte como el de ellas, por eso es que para ellas nos vemos como torpes, tontos o simples. Es la misma razón por la que pensamos que la manera femenina de comunicación es confusa, incluso aleatoria. La diferencia es que esta confusión y frustración es utilizada. Mientras tanto las mujeres sigan siendo difíciles de comprender, mientras sigan siendo criaturas caóticas e irracionales que los hombres no deben esperar poder entender (pero siempre ser capaces de disculpar), pueden operar sin estorbos hacia sus objetivos. «Tontito, nunca vas a entender a las mujeres, date por vencido» es modus operandi. Una vez que terminas aceptando esto, ella termina ganando de por vida una forma de excusarse por cualquier cosa que haga. El mito de la ‘Mística Femenina’ y la prerrogativa de la mujer (para cambiar su parecer) depende por completo en este método de comunicación disimulado.

Muchos hombres terminan diciendo cosas como «¡Las mujeres son malvadas y manipuladoras! ¡Pónganse las pilas y hagan lo correcto, decir una cosa y hacer otra solo las hace hipócritas!» y por supuesto que en esto juega una parte nuestra naturaleza racional al hacernos escuchar abiertamente exponiendo la comunicación disimulada de las mujeres. El llamamiento a la moralidad solo funciona a su favor, porque con solo admitir la evaluación que el Hombre hace sobre ella logra que el piense que ‘esta convenciéndola’. Como Hombres, terminamos tan condicionados por la Mística Femenina de esperar que sean tramposas que cuando repentinamente una mujer se utiliza los métodos y formas de comunicación masculinas para coincidir con nosotros terminamos pensando de que tuvo una epifanía, que vio la luz. «Guau, esta mina si que es especial, es una de las pocas que parece entender». Y lo va a hacer en tanto le convenga. Cuando deje de convenirle, la Mística Femenina va a seguir ahi para explicar y disculparla inmediatamente.

Alguna vez te pasó de estar en un ambiente social, quizá una fiesta o algo parecido con una novia o una mujer con la que salias, cuando repentinamente y de la nada te dice al oído «uuh, ¡¿viste la forma en la que me miro esa mina?!». Vos estabas ahi mismo, físicamente presente, viste a la mina de la que te esta hablando, y sin embargo no registraste una goma de lo que te esta diciendo (otro ejemplo puede ser si comprando algo en una tienda tu chica se pone loca contra la vendedora porque «te está seduciendo mientras compras»). La preferencia femenina a las comunicaciones disimuladas se ve en mujeres tan pequeñas como de 5 años. Prefieren pelear en el ámbito psicológico, mientras que los niños pelean en el ámbito físico. Las mujeres pelean por la dominación de su propio grupo de pares amenazando con el ostracismo (o sea con sacarlas del grupo). «Si haces X dejo de ser tu amiga» es el mismo nivel de amenaza para una niña que el «Si haces X te cago a piñas» de los niños. Esta dinámica va volviéndose mas compleja a medida que las niñas entran en la pubertad, la adolescencia y luego la adultez, sin embargo a pesar de eso el método de combate psicológico se mantiene. Su método de comunicación disimulada, este uso de la insinuación, lenguaje corporal, apariencia, comunicación indirecta, gestos, etc. conlleva mucha mas información que nuestro método abierto y directo. Puede que a los Hombres nos parezca más eficiente lo nuestro, pero no cumple con el mismo propósito.

Las mujeres disfrutan más de la comunicación en si que de la información que se está transmitiendo. No es un problema a resolver, sino que la comunicación es lo principal (el cómo, no el qué). cuando un zoquete le da todo lo que tiene de una siempre pensamos, que si, ya fue, no hay mas misterio, el ya no es más un desafío, ¿Por qué seguiría interesada en el?. Y esto es verdad, pero la razón por la que se pierde la intriga es porque ella termina perdiendo el potencial de estimular esa necesidad de comunicación.

Por último cabe aclarar que las mujeres si utilizan el método de comunicación abierto cuando les resulta útil. Cuando una mujer dice algo de una forma en la que no deja margen para ser malinterpretado, podes apostar de que alguien la llevó a ese punto a la fuerza, ya sea por miedo o simple exasperación por que sus métodos sutiles no funcionaron. «¿No podemos ser sólo amigos?» es un rechazo disimulado. «¡Salí de acá enfermo!» es un rechazo abierto. Cuando una mujer termina optando por el mensaje abierto, es porque se quedó sin opciones. El anterior es un ejemplo muy claro de esto, pero estate atento, cuando una mujer llora, te grita o te hace un ultimátum es porque ya no tiene mas opciones y se vio forzada a utilizar tus método abierto de comunicación.

De igual manera, los hombres podemos aprender y dominar el arte de las comunicaciones disimuladas. Los grandes políticos, generales, hombres de negocio, vendedores, y por supuesto hasta los Chamulleros utilizan la comunicación sutil para lograr sus propios objetivos. No es correcto pensar que las comunicaciones disimuladas son deshonestas o amorales, ni siquiera es correcto pensar que tienen un contexto moral. Simplemente es una manera de cumplir tus fines, y lo único ético o no ético es ese fin, no el medio.

(Enlace al original en Ingles)

Relato / Marco mental / Frame

Regla de oro de Tomassi #1

El relato es todo. Estate siempre alerta sobre el balance subconsciente de quien es el Relato sobre el que estas actuando. Controla tu Relato siempre, pero dando la impresión de que no lo estás haciendo. 

El concepto de «relato» es otra idea efímera que necesitaba un término en los comienzos del gran despertar masculino de este siglo. Si la memoria no me falla, creo que fue ‘Mystery’ quien tomó lo que en realidad es un principio psicológico muy rudimentario pero a la vez bien definido. En términos psicológicos, el relato es una narrativa personal que sucede en el subconsciente, que es admitida mutuamente, y bajo cuyos auspicios se influenciará a la gente.
La capacidad personal de tomar decisiones personales, decisiones para el bienestar, la inversión emocional, creencias religiosas y persuasiones políticas (entre muchas otras cosas) se ven siempre influenciadas y sesgadas por el ‘marco mental’ y la narrativa psicológica bajo la que seamos mas propensos a aceptar como normalidad.

Lo que en la Red Pill llamamos relato sería lo que cada uno tiene como «marco de trabajo mental», la forma en la que percibís al mundo, la manera en la que ves la realidad. En sí es una forma de ver la vida que es tuya propia y a la cual tu pareja se tiene que adaptar, o vos adaptarte a la forma de ver la realidad de tu pareja. El relato es la forma en la que vos te contás tu propia vida, tus propias experiencias y la forma en la que te explicas a vos mismo las razones por las que actuás.

El concepto de relato cubre muchísimo aspectos de nuestra vida diaria, algunos de los cuales somos consientes, mientras que otros no tanto, sin embargo siempre nos vemos influenciados de forma pasiva por el relato. Sin embargo, lo que a nosotros nos importa en términos de las relaciones entre los sexos es la forma en la que el relato configura el entorno, la atmósfera, la ‘realidad’ en la que nos relacionamos tanto con las mujeres a las que encaramos en un bar como a las relaciones que tenemos con mujeres con las que vivimos 20 años. Un hecho importante para tener en cuenta, antes de que se me pase con tanto detalle, es que hay que entender que el relato NO ES poder. El hecho de controlar el relato puede resultar como un ejercicio de poder para algunos, pero voy a ser bien claro desde ya que el concepto de relato es el de quién es la ‘realidad’ sobre la cual elegís actual en relación con una mujer. El concepto internalizado de relato en ambos sexos se ve influenciado por nuestro adoctrinamiento cultural, socialización, condicionamiento psicológico, crianza, educación, etc… pero seamos claros, solo podes operar bajo un relato, ya sea el tuyo propio o el de ella. Y entendé que el balance del relato suele fluctuar seguido. El relato es fluido y va a nivelar por su cuenta cuando encuentre un déficit o un excedente, o cuando se le aplica voluntad para cambiarlo. Las fuerzas que influyen ese déficit o sobrante o voluntad son irrelevantes – solo es necesario saber que las condiciones del marco mental sobre el que actuás va a cambiar gracias a ellas.

Relato Pre-RLP (Relación a largo plazo)
A menudo veo personas en Internet lamentándose por la pérdida del relato – «¿Perdí mi relato, como lo recupero?» La mayoría de las veces los hombres creen que porque una mujer les dio al inicio muchos Indicadores de Interés (IDI) o porque ‘realmente estaba muerta con ellos’ al principio, se debía a que era porque ellos tenían un buen ‘relato’. Esta situación es otra idea desafortunadamente equivocada sobre el relato – y le echo parcialmente la culpa a la cultura del Chamullo – el tema es que el relato no afecta el nivel de interés. El solo hecho de que una mujer se vea atraída a vos no quiere decir de que está lista para ‘entrar en tu realidad’.
El hecho de que ella ingrese en tu relato puede ser el resultado de esa atracción, pero de ninguna forma lo garantiza. De hecho, en el ambiente social actual, esperaría que cualquier mujer resista con uñas y dientes el entrar en el relato de cualquier hombre. Esta es la razón por la que las mujeres evolucionaron la tendencia natural y subconsciente de hacer pruebas de mierda; para poder verificar la legitimidad del relato de un hombre.

La mayoría de las incongruencias en la Seducción surgen alrededor de la inhabilidad del hombre en establecer su relato y por ende terminar en el relato de la mujer. Lo irónico de esto es que de alguna forma instintiva comprendemos el desequilibro del relato cuando nos sucede. Si sentís como que te están liderando o que te están haciendo esperar por sexo, es porque estas actuando bajo su relato. ¿Te sentís en ‘Amigolandia’ o aceptaste los términos para sólo ser amigos? Estas en su relato.

Lo ideal es que la mujer entre en tu realidad. El deseo genuino (sin negociar) que tiene por vos depende de que vos establezcas encubiertamente esa narrativa. Los hombres famosos, hombres con notable riqueza y estatus, y los hombres con una abrumadora prueba social tienen muy poca dificultad en definir el relato – de hecho no pueden evitar definir un relato de una forma abierta. La mujer desde el vamos quiere entrar en ese mundo. Quiere una asociación fácil con un hombre que definitivamente prueba ser una necesidad para otros y que le ofrece a su hipergamia no solo una fantasía cumplida, sino un alto nivel de afirmación personal al ser la elegida por sobre las demás mujeres por un Hombre de tamaña grandeza.

Lamentablemente ni vos ni yo somos este Hombre, ya que solo existe como una idealización femenina. sin embargo, es importante entender cuál es el papel de la hipergamia para el establecimiento del relato. El Hombre que acepta sin inmutarse la naturaleza hipergamica de la mujer la tiene mas fácil al establecer su relato desde el principio. Puede ser que ni vos ni yo seamos ese tipo famoso con un control del relato automático y abierto, pero podemos llegar a ser una forma reducida de Él, dependiendo de nuestras propias condiciones y de las condiciones de las mujeres con las que elegimos asociarnos. La pedestalización (léase: ponerlas en un pedestal como si fueran un prócer, intocables) constante que reciben las mujeres de la mayoría de los hombres es un resultado directo de aceptar el relato de la mujer como el único relato. Es medio difícil para los hombres ‘enchufados’ la comprensión de que no solo pueden, sino que deberían ejercer control sobre el relato para poder establecer una relación saludable a futuro. No es una sorpresa tampoco, considerando que cada una de las facetas de su entendimiento social sobre el relato de los géneros que tuvieron durante casi toda su vida siempre fue por defecto hacia el lado femenino. Ya sea que fueron condicionados por los medios de comunicación o porque así fue como vieron que se comportaban sus padres Beta, para la mayoría de los hombres de la cultura occidental, la realidad femenina es la norma en la que viven. Para poder lograr establecer un relato saludablemente masculino, el primer paso es lograr deshacerse de esos preconceptos de que las mujeres controlan el relato por defecto. No solo las mujeres no lo controlan por defecto, sino que tampoco quieren controlarlo.

Relato Post-RLP
En la mayoría de los matrimonios contemporáneos y convivencias RLP, las mujeres tienden a ser la principal autoridad. Los hombres buscan el «permiso» de sus mujeres hasta para intentar hacer las actividades mas mundanas, cuando la realidad es que cuando estaban solteros ni siquiera se les ocurría pedir permiso a alguien por ellas. Tengo amigos casados que me dicen cuan ‘suertudos’ son de haberse casado con una esposa tan comprensible que los ‘deja’ mirar fútbol en la TV de la habitación de los chicos…. cada tanto.

Estos son solo un par de ejemplos de hombres que se casaron mientras sus mujeres tenían un control total sobre el relato. Estos hombres viven en su realidad, porque cualquier cosa puede convertirse en normal. Lo que estos hombres no se dan cuenta es que el relato, como el poder, aborrece el vacío. Cuando una mujer sufre la ausencia de esa sensación de seguridad que busca en el relato masculino, esta necesidad de seguridad la fuerza a ella a auto-proveerse de seguridad para si misma. Así es como se esta convirtiendo en algo común que los hombres de la cultura occidental sean cornudos y sumisos, mientras que las mujeres controlan controlan las finanzas, ganan la plata, toman las decisiones, autorizan las actividades de sus maridos y reparten los castigos. La mujer está buscando esa seguridad que el hombre con el que se juntó no puede proveerle.

Es de vital importancia para la salud de cualquier RLP que un hombre establezca su relato como la base sobre la cual se define cómo van a vivir juntos desde antes de que se reconozca cualquier tipo de compromiso formal. Como dije al principio, el relato va a ser fluido y hay condiciones que van a influenciar sobre su balance, pero la temática general de la relación necesita ser liderada y moldeada por vos, el hombre. Incluso las mujeres profesionales, influyentes e intelectualizadas ansían que el hombre correcto llegue a definirles el relato en su vida. Puede que lo resistan con uñas y dientes, pero al fin de cuentas es lo que va a lograr el balance mas saludable para la relación. Hoy por hoy hay una creciente contracorriente de mujeres de mediana edad cuestionándose y lamentándose sus decisiones pasadas que las llevaron a seguir solteras pasados los 35. Y comparando sus lamentos sobre todos sus errores, lo que se puede ver que tienen en común es que todavía se rehúsan a reconocer el relato de un hombre, ese relato que su «feroz independencia» no les permite aceptar fue exactamente lo que sus egos actuales desean desesperadamente ahora que son mas grandes.

Caballeros, tienen la obligación de establecer el relato en cualquier relación monógama que tengan. O entran ustedes en su realidad o hacen que ella entre en la de ustedes.

(Enlace al original en ingles)

Programas de apareamiento

Hay varios métodos y estratagemas sociales que las mujeres usaron por siglos para permitirse elegir a los mejores genes masculinos al mismo tiempo que se aseguraban la mejor seguridad y provisión masculina que podían atraer. El Hombre ideal debería suplir ambas necesidades, pero raramente el mismo hombre contiene ambas facetas (especialmente por estos días) así que en el interés de hacer realidad su imperativo biológico, y acuciadas por el deseo innato de seguridad, el femenino como un todo desarrolló convenciones y metodologías sociales (las cuales cambian según lo necesite tanto su entorno como su condición personal) para lograrlo. Los hombres no se enfrentan solo al imperativo genético femenino, sino también a siglos de convenciones sociales establecidas y adaptadas de un tiempo antes de que los hombres pudieran siquiera definirse como especie.

La selección de una pareja es una función psico-biológica que quedó integrado en nuestros genes tras varios milenios de evolución. Este proceso se encuentra tan internalizado y socializado que nuestras psiques colectivas raramente reconocen de que nos vemos sujetos a estos motivadores incluso cuando repetimos continuamente los mismos comportamientos que causan (tales como tener un segundo hijo, esta vez con el Chico Malo Alfa). Es por eso que decir que no estamos sujetos a tales condiciones, las cuales percibimos poco y nada de forma consciente es un poco ingenuo.

Solo se requiere un poco de lógica deductiva para deducir que para que una especie sobreviva, tiene que darle a su descendencia las mejores condiciones posibles para asegurar su supervivencia -eso, o reproducirte en tal cantidad que también asegure tu supervivencia. La aplicación obvia de tal situación es cuando las mujeres comparten la inversión parental que requiere un hijo, con la mejor pareja que sus propia genética le permite atraer y que puede proveerle seguridad a largo plazo tanto a ella como a su descendencia. Es así cómo las mujeres terminan siendo biológica, psicológica y sociológicamente las guardianas de su propia reproducción, mientras que la metodología reproductiva de los hombres es la de esparcir lo mas que puedan su material genético, tanto como le sea humanamente posible, a la mayor cantidad de mujeres posibles que tenga a su disposición. Por supuesto el también tiene su propio criterio para la selección de parejas y para poder determinar cómo reproducir los mejores genes (pe: tiene que estar buena), pero este criterio es ciertamente menos discriminador que el de las mujeres (pe: no hay feas después de las 5am)
Esto se ve evidenciado en nuestra propia biología hormonal; los hombres tienen entre 12 y 17 veces mas cantidad de testosterona (la principal hormona que causa la excitación sexual), mientras que las mujeres producen substancialmente mayor cantidad de estrógeno (fundamental en la cautela sexual) y oxitocina (genera sentimientos de seguridad y crianza) que los hombres.

Dicho eso, ambas metodologías se enfrentan en la práctica. Para que una mujer pueda asegurar la supervivencia de sus hijos, es necesario que un hombre abandone su método de reproducción a favor del de ella. Esto crea una contradicción en el imperativo de él al querer formar pareja con una mujer que pueda satisfacer su propia metodología. Un hombre debe sacrificar su propio programa de apareamiento para satisfacer el de la mujer con la que forma pareja. Por lo tanto, con tanto potencial genético en riesgo de su parte, no sólo quiere el hombre asegurarse de que ella es la mejor candidata posible para reproducirse (ahora y a futuro), sino también de que su descendencia se va a ver beneficiada por la inversión de ambos padres en su crecimiento.

Nota: Un resultado interesante de esta dinámica psico-biológica, es la habilidad de los hombres en identificar a sus propios hijos en una muchedumbre de otros chicos con mayor precisión y rapidez incluso que las propias madres. Hay varios estudios que demuestran que los hombres pueden identificar con mayor rapidez y exactitud a sus propios hijos en una sala llena de niños vestidos con el mismo uniforme que las propias madres de los chicos.

Estos son los fundamentos de la selección y reproducción sexual humana. Hay muchas otras complejidades, tanto sociales, emocionales como psicológicas, asociadas a estos fundamentos, pero estas son las motivaciones y consideraciones básicas que influencian de forma subconsciente a la selección sexual.

Convenciones sociales
Para contrarrestar esta dinámica subconsciente para su propia ventaja genética, las mujeres inician convenciones sociales y planes psicológicos para poder facilitar sus propias metodologías de reproducción. Es por esto que las mujeres siempre tuvieron esa «prerrogativa de cambiar de parecer» y el por que hasta el comportamiento social mas inconstante se convierte en algo excusable socialmente, mientras que el comportamiento de los hombres se ve atado a estándares mas altos de responsabilidad para «hacer lo correcto» que invariablemente es lo correcto para ventaja del plan reproductivo de la mujer. Por eso, los hombres que son «chamulleros», o los padres que abandonan a sus mujeres con hijos  para seguir su impulso innato de reproducción son villanos, mientras que los padres que se sacrifican financiera y emocionalmente, que ceden el control de su vida a sus mujeres, a menudo para beneficio de chicos de los cuales no son padres biológicos, son considerados héroes por la sociedad, por ajustarse al imperativo genético de las mujeres.

Esta es también la raíz de la motivación de ciertos comportamientos sociales femeninos, tales como los rechazos del estilo «seamos amigos», la tendencia de las mujeres a victimizarse (ya que aprendieron que esto engendra un plan reproductivo en los hombres como ‘salvador’ – conocido también como Capitán salvaputas), e incluso el matrimonio.

Buen Papá vs. Buenos Genes
Las dos mayores dificultades que deben superar las mujeres según su propia metodología reproductiva, son que su pico máximo de viabilidad sexual dura muy poco (generalmente durante sus 20) y el hecho de que las cualidades que hacen a una buena pajera a largo plazo (El Buen Papá) y las cualidades que hacen un buen material genético para reproducirse (Buenos Genes) se manifiestan muy raramente en el mismo hombre. El potencial de seguridad y aprovisionamiento es una motivación fantástica para aparearse con un Buen Papá, pero esas mismas características lo ponen en desventaja cuando se lo compara con un hombre que de ilustra la atracción física y genética y quien con sus cualidades de toma de riesgos inculcaría a sus hijos con una mejor capacidad de adaptarse al medio ambiente (pe. más fuerte, más rápido, más atractivo a los demás, asegurándole el pasaje de su propio material genético a las futuras generaciones). Esto es conocido como la «Paradoja del Forro vs el Tipo Bueno» (Jerk vs Nice Guy paradox) descrita a escala evolucionaria.
Tanto hombres como mujeres, de forma innata (aunque subconsciente) entienden ésta dinámica, así que para que la mujer pueda tener lo mejor que el Buen Papá tiene para ofrecerle al tiempo que toma ventaja de lo que el hombre con Buenos Genes tiene, debe inventar y modificar constantemente las convenciones sociales para mantener esa ventaja biológica a su favor.

Programas de Apareamiento
Es por eso que esta paradoja requiere que las mujeres (y los hombres, por definición) suscriban a los programas de apareamiento tanto de corto como de largo plazo.
Los programas de corto plazo facilitan aparearse con el hombre de Buenos Genes, mientras que los programas a largo plazo se reservan para el hombre que es Buen Papá. Esta convención y los programas psico-sociales que lo acompañan son precisamente la razón por la cual una mujer se casa con el Chico Bueno, estable, leal, (preferentemente) doctor y aún así termina cogiendo con el chico del delivery, o aquel surfista o barman que conoció de vacaciones. En nuestro pasado genético, un hombre con Buenos Genes implicaba un hombre con la habilidad de ser un buen proveedor (por la caza), pero las convenciones modernas terminaron distorsionando esto, es por eso que las mujeres tuvieron que desarrollar nuevos planes tanto sociales como mentales.

Infidelidad
Para esta dinámica y por la practicalidad de disfrutar de lo mejor de ambos mundos genéticos, las mujeres ven el ser ‘infiel’ como una necesidad. Esta infidelidad puede ser tanto proactiva como reactiva.

Infidelidad Reactiva: En el modelo reactivo, una mujer que ya está en pareja con un hombre a largo plazo, entabla relaciones sexuales extra-maritales o extra-relación con parejas a corto plazo (pe: la típica mujer o novia infiel). No quiere decir que esta oportunidad al corto plazo no pueda terminar desarrollándose en una segunda relación a largo plazo, pero el acto de la infidelidad en si mismo es un método de asegurarse una mejora del material genético que el que su hombre proveedor ya asegurado puede proveer.

Infidelidad Proactiva: Es el dilema de la madre soltera. Este tipo de ‘infidelidad’ depende de que primero la mujer se reproduzca con un hombre con Buenos Genes, tenga sus hijos y luego lo abandone, o haga que la deje (de nuevo, a través de convenciones sociales inventadas), para poder así encontrar a un hombre Buen Papá para que la provea tanto a ella como a los hijos que tuvo con su pareja de Buenos Genes, y así asegurar su seguridad y crecimiento.

Quiero volver a remarcar, que la (mayoría) de las mujeres no tienen un plan maestro definido de forma consiente para interpretar este ciclo y atrapar a los hombres de forma deliberada. En cambio, las motivaciones que causan este comportamiento así como la racionalización social que se inventan para justificarlo son un proceso inconsciente. En general, las mujeres no están al tanto de esta dinámica, pero sin embargo se ven influenciadas por ella. Para que la hembra de cualquier especie facilite una metodología de reproducción con la mejor pareja genética, tiene que poder atraer y al mismo tiempo asegurar su propia supervivencia y la de sus descendientes con la pareja que mejor la pueda proveer; sería el equivalente al gordo de navidad evolutivo.

El Cornudo
En cierto nivel de consciencia, los hombres sienten de forma innata que hay algo mal con esta situación, aunque no puedan decir exactamente por qué sienten eso, o aunque lo malinterpreten en la confusión que les genera las justificaciones femeninas del hecho. Se terminan frustrando por las presiones sociales de ‘hacer lo correcto’ o los avergüenzan hasta que se comprometen en un martirio de responsabilidad fingida hacia estas convenciones. Sin embargo, algunos lo ven lo suficientemente claro como para evitar a las madres solteras, ya sea por experiencias pasadas o por observar a otros hombres cornudos cargando con la responsabilidad de criar y proveer -sin importar cuan involucrado esté – al éxito reproductivo de otro hombre con su ahora mujer.

Los hombres suelen caer en el rol del cornudo proactivo o reactivo. Nunca va a disfrutar del mismo nivel de beneficios que tienen los hombres elegidos para los planes de Corto Plazo por su pareja, tanto en el deseo sexual o en la inmediatez de él, mientras que al mismo tiempo debe soportar las presiones sociales de proveer a la prole de este padre con Buenos Genes. Se podría argumentar que el tiene la posibilidad de contribuir de manera mínima al bienestar de estos chicos, pero de alguna forma, ya sea emocional, física, financiera o educativa, va a contribuir algún esfuerzo a la descendencia genética de otro hombre a cambio de una intimidad/sexualidad limitada por parte de la madre. En cierta forma, (incluso si solo es por su presencia) está contribuyendo su tiempo y esfuerzo cuando podría estar invirtiéndolos en encontrar una pareja sexual con las que perseguir su propio imperativo genético usando sus propios planes.

De mas está decir que hay un sobrante de hombres con la suficiente necesidad sexual como para ‘ver más allá’ de las desventajas a largo plazo, no solo premiando, sino también reforzando las malas decisiones de la madre soltera (malas desde el punto de vista el propio interés del hombre) a favor de la selección y planes reproductivos de ella, todo a cambio de una gratificación sexual al corto plazo.
Es más, al reforzar este comportamiento también se refuerza las convenciones sociales tanto para los hombres como las mujeres. Es muy importante tener en mente que en esta época, las mujeres son las únicas responsables por los hombres con los que eligen reproducirse (exceptuando las violaciones, por supuesto), teniendo en cuenta que ellas pueden tomar la pastilla anticonceptiva. Los hombres también tienen responsabilidades por sus acciones sin duda, pero la decisión final siempre es de la mujer y su juicio es el que decide tanto su destino como el de sus hijos.

(Enlace al original en Ingles)